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Los fieles católicos no han tardado en realizar todas las labores de limpieza necesariasFundación Centro Medjugorje

La vandalizada Virgen de Medjugorje ya se encuentra restaurada tras casi 12 horas de trabajo

Los miembros de la comunidad parroquial, junto a los jóvenes de la Comunidad Cenáculo y otras personas de buena voluntad, eliminaron los daños producidos en la escultura mariana y en el altar exterior

Tras los actos de vandalismo que se produjeron la pasada madrugada en la parroquia de Medjugorje (Bosnia y Herzegovina), los miembros de la comunidad parroquial, junto a los jóvenes de la Comunidad Cenáculo y otras personas de buena voluntad, ya han eliminado los daños producidos en la escultura mariana y en el altar exterior.

Desde las primera hora de la mañana hasta la puesta del sol los fieles estuvieron realizando intensas labores de limpieza. Los trabajos de restauración se extendieron desde el altar exterior de la iglesia Santiago hasta la escultura de la Virgen pintada, pasando por las imágenes de la Cruz Azul y los demás lugares de la colina que fueron vandalizados.

os jóvenes de la Comunidad Cenáculo dando gracias a Dios por el trabajo de restauración terminadoFundación Centro Medjugorje

Como informo ayer El Debate, el presunto autor de los crímenes, Krakowiak Bartlomiej Wlodzimierz, un polaco de 31 años. El joven roció el altar y la sede con líquido inflamable y después le prendió fuego. A continuación, se dirigió hacia la estatua de la Virgen María, que pintó con pintura negra e hizo varias inscripciones, incluida una que decía «Diablo con falda».

La Oficina Parroquial de Medjugorje anima a todos los fieles a responder a estos actos con oración, ayuno y perdón: «Oremos por la conversión del corazón de quienes cometieron este acto, para que el Señor los toque con su gracia y los conduzca por el camino del bien. Oremos también por la paz en el corazón de todas las personas. La Virgen nos llama incesantemente a ser portadores de paz. Que este acontecimiento nos impulse también a tomar aún más en serio su llamado: a no responder al mal con el mal, sino a dar testimonio, con nuestra propia vida, del amor, el perdón y la esperanza».