Fundado en 1910

El convento de los capuchinos de Antequera que fue asaltado por los milicianos

90 años de los primeros mártires de 1936

«Llevan un fraile ¡Que lo maten!»: El salvaje asesinato del provincial capuchino en Antequera

Hoy se cumplen 90 años del martirio de fray Luis de Valencina, que fue beatificado en 2013 junto a 32 capuchinos más

Sus biógrafos afirman que «destacaba por su piedad, devoción, austeridad y penitencia», y que «fue un buen predicador y un gran director de ejercicios espirituales». Fray Luis de Valencina (bautizado como Jerónimo María de la Santísima Trinidad Limón Márquez) nació en Valencina de la Concepción (Sevilla), en 1885. Era el director del Seminario Seráfico de Antequera (Málaga) en el momento en que se desató la Guerra Civil.

Muy pronto, el 20 de julio, la casa religiosa fue rodeada por los milicianos, quienes la asaltaron el 3 de agosto. Fray Luis trató de huir saltando por una ventana, pero se lesionó el pie derecho al caer en tierra. Fue transportado en una camilla a la Cruz Roja de la localidad, pero, al llegar, una turba rodeó la camilla gritando: «Llevan un fraile… ¡Que muera! ¡Que muera!… ¡Que lo maten!».

Le empujaron, le tiraron de la camilla y, en el suelo, solo pronunció estas palabras: «¡En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu!». Le llevaron a empellones hasta el llamado Callejón de los Avisos, al final de la Carrera de Urbina, en un lugar donde se venera en una hornacina un cuadro de la Virgen del Carmen. Allí le acribillaron a balazos mientras él se encomendaba al Señor y con su mano los bendecía, perdonándolos. Después le destrozaron el cráneo a golpes. Fue beatificado en Tarragona el 13 de octubre de 2013 junto a 32 frailes capuchinos más.

No fue el único sacerdote asesinado hace hoy 90 años. Salvador Ferrandis Segui, párroco de Pedreguer (Alicante), fue ejecutado en la cercana carretera del Vergel. Había nacido el 25 de mayo de 1880 en L’Orxa (Alicante), fue ordenado en 1904 y estuvo en Villalonga, después en L'Alquería de la Comtessa y, finalmente, fue nombrado párroco en Pedreguer, donde restauró el templo con su patrimonio personal y ayudó mucho a los pobres y enfermos. Fue beatificado por Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001 en el grupo de los 233 mártires de Valencia.