El cuerpo de Cristo, exangüe, encaja a la perfección en el arco ojival de la catedral de Plasencia (Cáceres). Es un Cristo sin rostro, descuadrado, pero con una apabullante carga dramática, Se trata de una gigantesca obra de once metros de alto por seis de ancho y 150 kilos de peso elaborada sobre una base de madera y que ha salido de los pinceles del artista placentino Jesús Mateos Brea. De ahí el nombre con el que la han bautizado los vecinos: 'El Descendimiento de Brea'.