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Sabrina y Steven J. Gunnell, el matrimonio que ha dirigido la película

Entrevista a Sabrina y Steven J. Gunnell, directores de «Sagrado Corazón»

«Quienes veían la película volvían al día siguiente con amigos, de ahí los 500.000 espectadores»

Ha pulverizado las taquillas de las salas de cine de Francia con «Sagrado Corazón», que ahora se ha estrenado en España con un pase ante 1.200 personas en el Cerro de los Ángeles

Se acaba de estrenar en las salas de cine de España, después de cosechar unas impresionantes cifras en otros países: 500.000 espectadores en Francia; 300.000 en Polonia; 100.000 en Estados Unidos y 70.000 en Italia. Sabrina y Steven J. Gunnell, el matrimonio francés de cineastas que ha dirigido la película, ha venido a España para presentarla. Lo hizo este jueves en un lugar muy especial: el Cerro de los Ángeles de Getafe (Madrid), que se convirtió en cine por un día para 1.200 espectadores.

–Tengo entendido que la idea de esta película surge en un santuario en las montañas, en Francia...

Sabrina: En agosto del 23 fuimos a un santuario en el sur de Francia. Fuimos ahí a descansar después de un año muy atareado con la película que acabábamos de sacar. Y, escuchando los testimonios de un cura y de una mujer de El Salvador, que contaban sus encuentros con el Sagrado Corazón de Jesucristo, de repente volví a leer nuestra propia historia. Bajo esa luz, viendo que teníamos bastantes similitudes en nuestras historias, me di cuenta de que el Sagrado Corazón de Jesús estaba en nuestras vidas desde el principio.

Fuimos a hablar con el sacerdote y esta mujer para decirles que mi marido y yo hacíamos películas desde hacía más de diez años. Me miró y me dijo: «¡Yo había rezado para conocer a productores de cine cristianos!». En ese momento, supe lo que quería Dios. Pero tenía que convencer a Stephen...

Stephen: Yo estaba en otro proyecto, por lo que tenía que abandonarlo. Se trataba de un proyecto que ya había aplazado por la película anterior, y lo iba a aplazar otra vez...

Ahí entendimos que el Señor quería unirnos para hacer esto. Pero esa tarde-noche nos dimos cuenta de que podíamos consagrarnos al Sagrado Corazón de Jesús, y nos consagramos en familia, con todas las familias presentes en el santuario.

Hacía ya 25 años que yo era católico, después de mi conversión. Sabrina me llevaba más «ventaja». Íbamos a misa los domingos, íbamos a peregrinaciones, éramos devotos de la Virgen María, rezábamos el Rosario... En fin, todo eso. Habíamos oído hablar de los actos de consagración, pero para nosotros eran cosas que estaban reservadas a las congregaciones, a las órdenes, los monjes, las monjas, como por ejemplo los carmelitas, los franciscanos, como don de su vida. Yo nunca imaginaba que un laico pudiera vivir eso.

El cartel promocional de la películaBosco Films

Y la cuestión era: eso ¿para qué sirve? ¿Por qué consagrarnos a eso? Y, sin tener todas las respuestas, asistimos a esa vigilia. Había como cien familias reunidas delante de la imagen de Jesucristo. No puedo explicar por qué, pero aquello realmente me sacudió. Ver a esos niños, a esos padres, madres, a los abuelos, diciendo: Consagro mi vida, mi corazón, mi esposa, mis niños, mi empresa, pongo todo en el corazón de Jesucristo...

Por unos testimonios

–Medio millón de personas han acudido a ver su película en la muy laica Francia. ¿Cómo lo han conseguido?

Stephen: Bueno, nosotros somos las herramientas, pero no hemos hecho nada. Es el fruto de nuestra consagración.

Porque lo que pasó es que, si hay que buscar la explicación, sería eso. ¿Por qué? Porque esa noche de vigilia, de consagración en ese santuario, al día siguiente, volviendo a París, Sabrina había comprado el CD del testimonio del sacerdote y la mujer.

Escuchando su testimonio, me dije: Desde hace 20 años, van a donde nadie va; a cárceles, a favelas, a barriadas, pero también a supermercados, y centros comerciales a dar su testimonio.

Y ellos, en nombre de Jesucristo, llevan ese amor donde no hay nada, donde hay miseria, donde hay un infierno en la tierra. Y eso es lo que me sacudió.

Después de haber escuchado esos testimonios en el coche, le pregunté a Sabrina: Oye, ¿no habría algo que podríamos hacer con el Corazón de Jesús? Porque Francia estaba muy mal en ese momento. Y cada vez peor: Mucha violencia, mucha agresión; no pasaba un día sin que una adolescente fuera violada.

No hubo transformación radical después de esa consagración. Lo que pasó fue que todos los días, durante dos meses, ¡veíamos el Sagrado Corazón por todas partes!: en internet, paseando por la calle, en un dibujo, en una luz en la pared, en tiendas, en cojines... ¡Y antes nunca lo veíamos! Nos consagramos y empezamos a verlo por todas partes.

«Igual quiere decirnos algo que no hemos entendido todavía», pensamos. Así que le preguntamos: ¿Qué esperas de nosotros? La respuesta pasaba por el cine. Vamos a contar la historia, lo que tú le has dicho a Santa Margarita María Alacoque hace 350 años. Y cómo se transformó. Queríamos que la Iglesia nos confirmara si era una intuición, una inspiración del Santo Espíritu o si era que el diablo estaba jugueteando.

Una de las jóvenes que imparte su testimonio en la películaBosco Films

Entonces llamamos al rector de Paray-le-Monial, y le preguntamos: ¿Qué piensa, padre? ¿Hacemos algo sobre el Sagrado Corazón? No conocíamos de nada al sacerdote. No lo habíamos visto antes. Así que él se rio y nos dice: ¡Es genial! En un mes empieza el 350 aniversario de la aparición. Estábamos en noviembre del 2023 y comenzaba a finales del año. «Tenéis 18 meses», nos dijo. «El aniversario termina en junio del 2025, cuando habrá una gran asamblea de todos los responsables del mundo en el Vaticano. Quiero la película para entonces. Tenéis 18 meses; yo estoy con vosotros», añadió. Y empezamos. Entregamos la película el día de la clausura. Era el 26 de junio del 2025.

Respecto al éxito de público que preguntabas, Dios dijo: No he venido al mundo para los ricos, sino para los pobres y los enfermos. Y estoy con vosotros hasta el final del mundo. Ha ocurrido que, personas que han ido a ver la película, volvían al día siguiente con amigos. El boca a boca funciona. Y entonces, los pequeños solicitaban la película, porque había regiones de Francia donde no querían poner la película, donde no querían saber nada de Cristo y ha sido el pueblo llano quien ha dicho: Vais a hacerlo porque nosotros lo queremos.

Ha habido personas que recorrían 200 ó 300 kilómetros para ver la película en el departamento vecino o en la región vecina. Hay como un despertar de la fe en Francia, pero que había empezado antes de que lanzáramos nuestra película. Y lo vemos notablemente en el sector tradicional de la Iglesia.

¿Un reavivamiento en Francia?

–Efectivamente, desde Francia llegan noticias del creciente número de adultos conversos al catolicismo, de bautizos y conversiones, de la célebre y numerosa peregrinación a Chartres... ¿Hay un renacimiento de la fe en Francia?

Sabrina: En el mensaje de Jesucristo hay respuestas existenciales para las personas que tienen sed y que se las ha privado durante décadas del mensaje del Evangelio. Nos han dicho que la Iglesia es algo personal, privado; que no puede salir nada en la televisión, nada en los medios...

Parte de la Iglesia no estuvo en el mayo del 68; no estuvo durante el COVID donde, en vez de mostrar esperanza, se enfermó, se encerró, ¡se encerró sin facilitar los sacramentos! Paradójicamente, fue la oportunidad para que los jóvenes se lanzaran a las redes sociales para dar a conocer la fe. Toda esta juventud, incluso gente mayor, es la que pide el bautismo: estuvieron encerrados sin esperanza, con informaciones terribles, sin poder ir a misa... Así que acudieron a las redes y eso les ha alimentado.

–León XIV llega a Francia en unos días. ¿Cómo perciben el ambiente en su país?

Stephen: Estaremos muy atentos a ver qué va a decir León, pero voy a ser franco: no me espero gran cosa. Eso es solo mi opinión personal. También es un Jefe de Estado, por lo que tiene que, digamos, navegar con cuidado. Estamos viendo toda esta expectación alrededor de la persona del Papa. Han reservado 400.000 entradas para la misa en la Plaza de la Concordia; otras 350.000 o 450.000 para la misa en el Estadio de Francia; la vigilia con jóvenes, en una hora se agotaron las entradas. Los Rolling Stones no consiguieron eso, y yo veo que hay una impaciencia, una efervescencia, como una estrella de rock alrededor de León. Pero todos los días, Jesucristo está presente en la misa y hay menos gente, hay menos histeria.