Fundado en 1910

Se trata de un ingrediente que ha ganado una gran popularidad en los últimos añosCarlos Gawronski

¿El mejor superalimento? Esta santa lo descubrió en el siglo XII y se encuentra en casi cualquier supermercado

Decenas de miles de personas siguen los remedios medicinales de Santa Hildegarda de Bingen, que siguen sorprendiendo a los científicos porque «funcionan»

La Iglesia recuerda hoy la memoria de Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179), cada vez más conocida fuera de su país de origen, Alemania, y que tiene una singularísima distinción: es una de las cuatro únicas mujeres Doctoras de la Iglesia. No hablamos, por tanto, de una santa menor, aunque hubo que esperar hasta el año 2012 para que un Papa compatriota suyo, Benedicto XVI, la incluyera en la reducidísima lista que, hasta ese momento, solo conformaban Santa Teresa de Jesús, Santa Catalina de Siena y Santa Teresa de Lisieux.

Santa Hildegarda nació en 1098 en Bermersheim, cerca de Maguncia, y era la última de los diez hijos de un matrimonio de la pequeña nobleza. Avancemos ahora cuatro décadas: Hildegarda es abadesa del monasterio benedictino de Disibodenberg. Y ella misma escribe algo sorprendente: «En el curso de mi año 42 de vida temporal, mientras estaba con- templando con gran temor y temblando por la atención prestada a una visión celeste, vi una gran claridad en la cual se dejó escuchar una voz que venía del cielo y que decía: Frágil ser humano, ceniza de ceniza y podredumbre de podredumbre, cuenta y escribe lo que ves y oyes... Escribe esto no apoyándote en ti misma, ni apoyándote en un ser humano, sino apoyándote en la voluntad del que sabe, del que ve y del que dispone de todas las cosas en el secreto de su misterio».

Y, efectivamente, empezaría a escribir, tanto textos místicos como más de 70 obras con letra y música: himnos, antífonas y responsorios, recopiladas en la Symphonia armoniae celestium revelationum. Pero por lo que pasaría a la posteridad sería por sus tratados sobre Medicina, doctrina en la que ella era absolutamente ignorante. Entre 1151 y 1158 escribió sus obras de medicina bajo un único título: Liber subtilitatum diversarum naturarum creaturarum (Libro sobre las propiedades sutiles de las cosas creadas). Sorprendentemente, varios siglos después, la ciencia moderna ha demostrado empíricamente que, lo que la santa proponía en sus obras médicas, son remedios eficaces para cuidar la salud.

'Las 6 Reglas de Oro de la Vida' según Santa Hildegarda

  1. Que tu comida sea tu medicina, considerando los alimentos como nutrientes portadores de fuerzas sutiles (lo que ella llama la «viriditas») que son como el sello del Creador en cada una de sus criaturas.
  2. Utiliza para conservar y recuperar tu salud los remedios que te proporciona la Naturaleza.
  3. Procúrate una alternancia natural de sueño reparador y ejercicio adecuado.
  4. Consigue un equilibrio razonable entre el trabajo, la oración y el descanso, en el sentido del «Ora et labora» de la regla benedictina.
  5. Purifica tu cuerpo de sus toxinas mediante baños, saunas, ayuno y otros procesos de desintoxicación (extracción de sangre según Santa Hildegarda, aplicación de ventosas con escarificación, saunas, baños etc.).
  6. Ejercítate en cambiar tus rasgos psicosociales negativos (vicios) en actos generosos de amor (virtudes) que te llenarán de alegría espiritual, vitalidad y humanidad.

Juan Antonio Timor, licenciado en Pedagogía, Filología Hispánica y Filología Francesa, es, probablemente, el mayor experto de España en la medicina de Santa Hildegarda. Desde la Casa Santa Hildegarda, ubicada en Zaragoza, este educador, conferenciante y divulgador propaga las enseñanzas de esta Doctora de la Iglesia que –no sería necesario puntualizarlo– nada tienen que ver con doctrinas de la Nueva Era y similares. «Descubrí El libro de las piedras que curan, escrito por los señores Sánchez de Toca y Renuedo Hijarrubia, que nos regaló una amiga que es médico. Al leerlo, me quedé maravillado», confiesa Timor. «Allí en ese libro, en la bibliografía final, aparecen citados una decena de libros de los Dres. Hertzka y Strehlow en alemán, y ese fue el comienzo de mi colección de libros sobre Santa Hildegarda», prosigue.

Después de conocer personalmente al Dr. Strehlow, «me dijo que llevaba varios años intentando publicar sus obras en español sin haber logrado su deseo, y me preguntó si me querría encargar de hacer gestiones para que su Manual de Medicina de Santa Hildegarda se publicase en España, a lo cual respondí afirmativamente».

«Los remedios funcionan»

Desde ese momento y hasta ahora, «hemos podido comprobar que los remedios que propone la santa funcionan», asegura el divulgador. Por ejemplo, para dormir de un tirón: «Lo bien que va un cojincito de betónica para dormir con un sueño reparador y tranquilo cuando alguien es propenso a las pesadillas y los terrores nocturnos (hoy, más de 200 niños y sus padres nos están muy agradecidos por ello)», asegura.

Para la la arterioesclerosis: una bebida de ajenjo, vino y miel. Contra el reuma, la gota o el Parkinson: una mezcla de polvos de semillas de apio, ruda, nuez moscada y clavo. Para el estrés, humor irritable o colérico: la calcedonia azul. Para los problemas de corazón: de tres a cinco castañas cocidas por día.

Existen cientos de remedios hildegardianos. Pero el ingrediente estrella, el que, para la santa alemana se trataba del «superalimento» por excelencia, era la espelta. «Hemos comprobado cómo alguno que tenía intolerancia al gluten de trigo se ha atrevido a sustituir, de forma prudente y paulatina, el trigo por la espelta en todas sus formas y ha visto cómo su vida ha cambiado mucho, para bien», asegura Timor.

Pan elaborado con harina de espeltaGetty Images/iStockphoto

«La dieta básica de Santa Hildegarda se basa en un régimen alimenticio a base de espelta, frutas, verduras, legumbres, carne de aves, cordero y cabra, carne de caza y pescado blanco con escamas. Esta dieta nos evita la inflamación de las mucosas y los trastornos digestivos», explica el experto en la santa alemana. «La espelta contiene 45 elementos minerales diferentes y los oligoelementos necesarios para la construcción corporal. ¡Los huesos no solo necesitan calcio!», agrega. «Además contiene tiocianato (también llamado rodanida), que es un protector muy potente del sistema inmunitario y ayuda a las células madre, capaces de regenerar tejidos», asegura. «La espelta inhibe las inflamaciones intestinales, estimula y regula el sistema inmunitario y tiene, además, cualidades antialérgicas», concluye.

La espelta es un cereal que goza de una aceptación cada vez mayor entre los consumidores españoles, y ya se encuentra en prácticamente todos los establecimientos de productos alimenticios.