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El acto de reinauguración del pasado domingoCustodia Tierra Santa

Los franciscanos reabren en Siria una escuela que les fue confiscada hace 60 años y piden recuperar 30 más

El régimen de los Assad las clausuró todas y, en la actualidad, ya hay 22 colegios católicos funcionando en el país, donde muchos jóvenes «no saben leer ni escribir»

Campanas que vuelven a sonar. Aulas de nuevo llenas. Niños que vuelven a estudiar, a hacer amistades, a conocer el mundo y a divertirse. El pasado domingo, 60 años después de que el antiguo régimen de los Assad las clausurara, volvieron a abrir sus puertas las Escuelas Terra Santa en Yaqubiya y Al Quniya (Siria). Tras un conflicto de diez años, la educación de las nuevas generaciones acarrea «graves problemas y dificultades: gran parte de los jóvenes no sabe leer ni escribir». Así lo destaca ante AsiaNews monseñor Hanna Jallouf, franciscano y, desde julio de 2023, vicario apostólico de Alepo.

«Con el tiempo hemos percibido —continúa el prelado— el profundo malestar que sufren nuestros jóvenes, la gran ignorancia tanto entre los que cursan primaria como entre los de secundaria, a causa del conflicto» que ha ensangrentado el país. «Esto —añade— es una consecuencia directa de la guerra; ahora intentamos dar respuestas y relanzar el proyecto educativo junto con el nuevo Gobierno y con la ayuda de la Santa Sede y de la organización francesa L’Œuvre d’Orient».

La nueva escuela de los franciscanosCustodia Tierra Santa

El edificio fue primero confiscado y luego cerrado a principios de los años 60 por los hombres del antiguo régimen. En diciembre de 2024, el recrudecimiento de los enfrentamientos entre las milicias rebeldes lideradas por el actual presidente interino Ahmad al-Sharaa y las entonces fuerzas gubernamentales (apoyadas por los bombardeos rusos) había afectado gravemente a las infraestructuras de la zona, dañando también el colegio franciscano.

En los últimos meses, la histórica escuela ha sido objeto de una profunda labor de reconstrucción para poder acoger de nuevo a los alumnos, lo que ha supuesto una clara señal de cambio para la comunidad cristiana y para el sistema educativo local tras décadas de bloqueo político y militar. La reapertura forma parte de una campaña más amplia para rehabilitar las estructuras educativas en toda la provincia de Idlib (y en el resto del país), donde decenas de centros han reanudado sus actividades desde diciembre de 2024.

Un éxodo masivo

La escuela reinaugurada el pasado domingo supone un alivio para la comunidad cristiana, que en los últimos años se ha visto mermada en número debido al éxodo masivo.

Numerosos de los asistentes a la inauguración del pasado domingoCustodia Tierra Santa

«Pedimos al nuevo Gobierno la devolución de esta escuela», revela monseñor Jallouf, y, «al mismo tiempo, le hemos solicitado que ponga en marcha un nuevo proyecto que prevea la reapertura de otras 30 escuelas católicas» en todo el país. «Son edificios de la Iglesia siria —añade— cuya devolución estamos tratando de conseguir para reanudar la actividad educativa, que es más necesaria que nunca. Algunas han sido demolidas, otras se encuentran en mal estado, en parte debido al terremoto [de febrero de 2023]. Contamos con una comisión que está evaluando las solicitudes. A día de hoy hay otras 22 en funcionamiento, pero debemos reforzar el equipo de educadores porque hay escasez de personal. Para mí —subraya—, se trata de un proyecto hermoso e importante, porque queremos educar a nuestros niños en la paz, la esperanza, el amor fraternal y también en la apertura hacia el otro».

«El Gobierno —añade— quiere que nos comprometamos con la educación, que la Iglesia aporte su granito de arena porque se trata de un problema grave y la colaboración que se ha creado es realmente excelente. Además, también nos interesa que los niños y los jóvenes puedan estudiar». «De cara al futuro, el objetivo es reabrir otros centros educativos en Alepo, Latakia y Damasco, si podemos hacerlo», agrega monseñor Jallouf.

Nuevo fraile en Damasco

La escuela no fue el único motivo de celebración para los cristianos sirios (y para la Custodia de Tierra Santa del país) el pasado fin de semana. De hecho, el 19 de septiembre, en la iglesia de la Conversión de San Pablo Apóstol, en Bab Touma (Damasco), la comunidad católica local se reunió para celebrar la profesión solemne de fray Fares Mardini. Según informa una nota de la Custodia, ante el Custodio, fray Francesco Ielpo, «el joven fraile pronunció su «sí» definitivo a la vida consagrada en la Orden de los Frailes Menores, emitiendo los votos de obediencia, pobreza y castidad». Para los cristianos de la capital, y de todo el país, el acontecimiento ha supuesto una gran ocasión de celebración en una tierra que aún hoy está «herida por la guerra, las divisiones, la violencia y la pobreza».

En la homilía, fray Ielpo le dijo al neoprofeso: «No pierdas nunca el asombro de haber sido llamado; no vivas tu consagración como una carga que soportar, sino como un don que acoger cada día».