El Santísimo Cristo de Urda, preparado para salir en procesión
El Santísimo Cristo de Urda, la imagen que logró esquivar la Guerra de la Independencia y la Civil
Tallada en el siglo XVI, su fama de «milagrero» suscita una enorme devoción en toda La Mancha
Es conocido como «el Cristo de La Mancha», porque la devoción que suscita desborda los límites de Urda, donde se custodia en su basílica. El camarín del retablo mayor barroco del siglo XVII en madera dorada que preside la única nave del templo alberga la venerada imagen del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, flanqueada por los arcángeles San Miguel y San Rafael.
Su historia no está exenta de calamidades y milagros. Es obra de Luis de Villoldo, y fue entregada a la Real Archicofradía de la Vera Cruz en 1596. «Representa a un Nazareno camino del Calvario, con expresión serena y resignada: rostro expresivo, mirada baja y reflexiva, hombros encorvados por el peso de la cruz, y manos finamente talladas», detallan sus estudiosos. «Luce corona de espinas con gotas de sangre, peluca natural, corona de tres potencias en oro, túnica morada de terciopelo bordada en oro con cíngulo dorado, y porta una cruz de madera en el hombro izquierdo», agregan.
Una multitudinaria procesión del Cristo por las calles de Urda
Dos guerras estuvieron a punto de propiciar su desaparición: en la de la Independencia, en 1808, permaneció oculta y se salvó. Sin embargo, durante la Guerra Civil (1936) fue derribada de su camarín por milicianos fanáticos y sus restos arrojados a una cantera. «Un cantero local y un mecánico apodado 'el Alemán' los rescataron en secreto y los escondieron hasta 1939, cuando los devolvieron», explican desde la Archicofradía. La imagen fue restaurada en Valencia y devuelta a su camarín el 18 de agosto de 1939, donde sigue siendo venerada.
Muchos exvotos
Desde su elaboración, el Cristo de Urda ganó fama de «milagroso», convirtiendo su santuario en uno de los más visitados de la Península entre los siglos XVII y XIX, «como testimonia el espacio de exvotos que conserva la basílica». Esta noche, la imagen será trasladada en procesión desde su basílica hasta el templo parroquial de san Juan Bautista, también en Urda, donde permanecerá hasta la noche del sábado, momento en que volverá a la basílica menor urdetana.
El Cristo posee «una expresión serena y resignada»
Mañana por la mañana, el arzobispo de Toledo, monseñor Francisco Cerro Chaves, celebrará –bajo la atenta y serena mirada del «Cristo de La Mancha»– la primera misa de funeral por los fallecidos en el accidente ferroviario, ocurrido este pasado miércoles.