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El arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, durante una misa funeral por los fallecidos en el accidente ferroviario del pasado 28 de octubre, en la iglesia parroquial de san Juan Bautista, a 31 de octubre de 2026, en Urda, Toledo, Castilla-La Mancha (España). La celebración religiosa pretende ofrecer consuelo a los familiares de los fallecidos y acompañar a todos aquellos que continúan viviendo horas de angustia e incertidumbre.

Juanma Jiménez / Europa Press
31/10/2026

El arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, durante una misa funeral por los fallecidos, en la iglesia parroquial de san Juan Bautista en UrdaEuropa Press

Funeral en Urda (Toledo)

El Primado, ante los familiares de los muertos: «Nuestros hermanos fallecidos no han desaparecido en la nada»

Monseñor Francisco Cerro Chaves, arzobispo de Toledo, ha celebrado la primera misa funeral en Urda, a escasos metros del lugar del trágico accidente

No era fácil hablar ante los familiares, abiertas las heridas del dolor por la pérdida de sus seres queridos, en la mañana de este sábado en Urda. La iglesia parroquial de San Juan Bautista del municipio toledano se quedó pequeña en la mañana de este sábado para acoger a las cientos de personas que acudieron al primer funeral que se ha celebrado por las víctimas del desolador accidente ferroviario del pasado miércoles.

«Creemos que nuestros hermanos fallecidos no han desaparecido en la nada. La vida humana no termina definitivamente con la muerte. Jesucristo, que murió y resucitó por nosotros, nos llama a participar de su misma vida. Proclamamos nuestra esperanza en la resurrección», afirmó desde el ambón monseñor Francisco Cerro Chaves, arzobispo de Toledo y Primado de España.

Durante su homilía, el prelado reconoció ante las familias que «sabemos que ninguna palabra puede devolver la presencia de vuestros seres queridos. No camináis solas. La Iglesia quiere acompañaros en esta noche y ayudaros a mantener encendida la luz de la esperanza». En los primeros bancos del templo se encontraban el presidente de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, Emiliano García- Page, así como numerosas autoridades civiles, militares y eclesiásticas, pero ninguna representación del Gobierno de la nación.

«Queremos deciros que vuestro dolor es también nuestro dolor. Que la Iglesia quiere estar a vuestro lado, acompañaros, escucharos y sosteneros. No tenemos palabras que puedan llenar el vacío de una ausencia tan dolorosa. Pero tenemos una certeza: Dios no nos abandona, tampoco en los momentos más oscuros de nuestra existencia», subrayó monseñor Cerro Chaves. «Dios es Padre y por eso nunca permanece indiferente ante el dolor humano. Es el Dios que escucha el clamor de su pueblo. Se acerca al sufrimiento de los hombres», aseguró.

Vecinos entregados

El arzobispo de Toledo quiso también, «de manera especial», agradecer «el trabajo de los servicios sanitarios, los bomberos, la Guardia Civil, los equipos de emergencia, los voluntarios y tantas personas que habéis acudido a ayudar». «En medio de la tragedia hemos contemplado también la grandeza de la solidaridad, de la entrega y del servicio. Allí donde hay sufrimiento, muchas personas responden con generosidad», observó.

«En estos días hemos sido testigos de numerosos gestos de solidaridad que se han hecho visibles desde los pueblos de Urda y Los Yébenes. Personas que han acudido inmediatamente al lugar del accidente, profesionales que han trabajado sin descanso, sacerdotes entregados, familias que han abierto sus hogares, voluntarios que han ofrecido su tiempo y tantas personas que han querido acompañar a quienes sufren», ha concluido.

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