Fundado en 1910
La abadía de Nuestra Señora de la Trappe en Normandía Soligny-la-Trappe es la sede principal y originaria de los monjes trapenses

La abadía de Nuestra Señora de la Trappe en Normandía Soligny-la-Trappe es la sede principal y originaria de los monjes trapensesdivine box

«Es una decisión extremadamente dolorosa»: tras nueve siglos de presencia, los monjes de La Trappe planean su salida para 2028

La escasez de vocaciones y el inasumible peso del patrimonio fuerzan a los monjes de la casa madre trapense a una reflexión sobre su futuro tras haber sobrevivido a guerras, pestes y revoluciones

Este mes de marzo quedará marcado en los anales de la vida monástica occidental. A través de un comunicado, los monjes de la abadía de la Trappe, sede principal y originaria de los monjes trapenses, en la región francesa de Normandía, han anunciado que «consideran una salida para el horizonte de 2028».

No es una decisión tomada al azar, sino el resultado de una realidad que hoy asfixia a numerosas comunidades en Europa: la escasez de vocaciones y la carga cada vez más insoportable de mantener un patrimonio arquitectónico de dimensiones históricas.

Fundada en el siglo XII, la abadía es mucho más que un conjunto de muros de estilo neogótico; es el corazón de la reforma cisterciense. Desde que el conde Rotrou III del Perche mandara construir un oratorio en 1120 en memoria de su esposa fallecida en un naufragio, este lugar ha sido testigo de la historia de Europa.

La Trappe sobrevivió a la Peste Negra, a los incendios de la Guerra de los Cien Años y a la persecución implacable de la Revolución Francesa, que obligó a sus monjes a un exilio errante hasta Rusia. Fue aquí donde el abad Rancé, el gran reformador de La Trapa, que en el siglo XVII, instauró esa disciplina de silencio riguroso y austeridad extrema que dio a la orden su fama universal.

Las consecuencias de un «secularismo ideológico»

Sin embargo, el desafío actual parece ser de otra índole. El conocido obispo estadounidense Robert Barron, quien ha publicado un mensaje en X donde explica su vinculación con esta casa madre, ha calificado esta posible marcha como un signo del «desastre espiritual que ha caído sobre Europa en los últimos cien años». Para Barron, que esta institución venerable no encuentre relevo es un síntoma de un «secularismo ideológico que está pudriendo el alma de Occidente».

A pesar de la gravedad del anuncio, el Padre Abad ha querido lanzar un mensaje de calma y continuidad inmediata: «La abadía no ha cerrado ni se ha vendido». Los hermanos permanecen fieles a la oración y al trabajo, y las actividades de acogida y la tienda del monasterio siguen funcionando con normalidad. No se trata de un cierre abrupto, sino de una «reflexión en curso con otras comunidades para encontrar soluciones más adaptadas y pertinentes económica y espiritualmente».

Para los monjes, este proceso es «exigente y doloroso», conscientes de que su partida supondría el fin de una presencia monástica casi ininterrumpida durante nueve siglos. Como ellos mismos reconocen, «si bien no se trata de una catástrofe, es claramente una página de la historia que está a punto de pasar», dejando un vacío profundo en todos aquellos que, durante generaciones, han buscado refugio en su silencio.

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