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Monseñor Antonio SuettaFulvio Bruno Studio /Chiesa di Ventimiglia

Monseñor Suetta urge a la evangelización de los musulmanes: «No lanzarles la cuerda de la liberación sería una negligencia grave»

El obispo de Ventimiglia-San Remo publica una carta pastoral con motivo del octavo centenario de san Francisco de Asís y el 60º aniversario de Nostra Aetate para recordar que el diálogo no sustituye al anuncio de Cristo

«No hay amor más grande» es el título de la carta que monseñor Antonio Suetta, obispo de Ventimiglia-San Remo, Italia, ha escrito para hacer un llamamiento a su diócesis para retomar con vigor la misión de evangelizar a la comunidad musulmana asentada en el territorio. Coincidiendo con la solemnidad de Pentecostés y mirando hacia el centenario franciscano de este año, el prelado advierte que el testimonio de caridad y el diálogo deben conducir necesariamente al anuncio explícito de Jesucristo.

El ejemplo de san Francisco frente al «buenismo»

Suetta recupera la figura de san Francisco de Asís, de quien se cumplen 800 años de su muerte, para recordar que su histórico encuentro con el Sultán en 1219 no fue un mero ejercicio de diplomacia, sino que estuvo movido por el «ardor de la caridad» para difundir la fe en la Trinidad. Según el obispo, el Poverello enseñó que los cristianos no deben ocultar su fe, sino manifestarla primero con la vida y después con la palabra para suscitar la fe en el Salvador.

Para explicar esto, el obispo también ha recurrido a una metáfora para subrayar la importancia del anuncio. El prelado compara la situación con alguien que intenta salir de un río arrastrado por la corriente: «Sería una negligencia grave no lanzar la cuerda, pensando que tal vez podría salir solo para sentirse más libre: ¡la cuerda es la liberación!». Para el prelado, esa «cuerda» es Cristo, la única vía de acceso al Padre, y descuidar su anuncio supondría «despreciar su cruz salvadora».

El obispo señala que, si bien la Iglesia reconoce que Dios puede salvar a quienes ignoran a Jesús de forma invencible, esto sucede «con gran dificultad y sin ninguna garantía» fuera de la mediación universal de Cristo. Por ello, se pregunta cuántos musulmanes reprocharán a los cristianos en el día del juicio: «¿Por qué no me hiciste conocer la verdad?».

Plan de formación diocesano

Aunque la declaración Nostra Aetate invita a mirar con estima a los musulmanes que adoran al Dios único, Suetta profundiza en las diferencias esenciales. Explica que mientras para el Islam Dios es una figura lejana a la que someterse, para el cristiano es Padre y Amor. El obispo llega a señalar que expresiones del Corán sobre Jesús como «Palabra» de Dios o «Verdad» encuentran su plenitud en el Evangelio, donde Cristo se revela como el Verbo encarnado.

Además, el prelado destaca que muchos inmigrantes musulmanes confunden la secularización y la inmoralidad pública de Occidente con el cristianismo. Por tanto, el contacto con cristianos coherentes es vital para que descubran que la sociedad secularizada es en realidad «una corrupción del cristianismo».

La carta no se queda en la teoría. Monseñor Suetta ha anunciado que, a partir del curso pastoral 2026/2027, la diócesis emprenderá un camino formativo específico liderado por la Oficina de Pastoral Catequética y Cáritas.

El programa arrancará en octubre de 2026 con la participación del Cardenal George Jacob Koovakad, Prefecto del Dicastero para el Diálogo Interreligioso, quien impartirá una ponencia sobre el contexto social y cultural de la diócesis. El objetivo final, según concluye el obispo, es cumplir con el mandato de Jesús de «hacer discípulos a todos los pueblos», realizando así el «más alto y bello acto de caridad».