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Aparición del Sagrado Corazón de Jesús a santa Margarita María de Alacoque

Aparición del Sagrado Corazón de Jesús a santa Margarita María de AlacoqueWikimedia Commons

Comienza junio: el mes en que el Corazón de Jesús reclama el centro de la vida cristiana

Una devoción que atraviesa siglos, desde las revelaciones a Santa Margarita María de Alacoque hasta la consagración del mundo por León XIII

Con la llegada del mes de junio, la Iglesia Católica invita a todos sus fieles a profundizar en la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Estos días se presentan como un espacio privilegiado para la reflexión, la meditación y la adoración, recordando el amor fiel e incondicional de Cristo que abraza a toda la humanidad.

El origen de una llama de amor

Aunque esta devoción hunde sus raíces en los primeros tiempos del cristianismo, su impulso definitivo llegó el 16 de junio de 1675. En aquella fecha, Margarita María de Alacoque, una humilde monja que más tarde sería proclamada santa, recibió una serie de visiones en las que Jesús le mostró su Corazón envuelto en llamas, coronado de espinas y marcado por una herida abierta.

Durante estos encuentros, el Señor le reveló las 12 promesas destinadas a quienes honraran su Corazón, lamentando profundamente la ingratitud y el desprecio que recibía de gran parte de los hombres: «He aquí el Corazón que ha amado tanto a los hombres, y que, sin embargo, recibe de la mayoría ingratitud, irreverencia y desprecio».

El impulso de Sor María y León XIII

Uno de los episodios más singulares de esta devoción ocurrió el 17 de junio de 1689, cuando Santa Margarita María transmitió el deseo de Jesús de que el rey de Francia consagrara el país a su Sagrado Corazón. Sin embargo, el monarca Luis XIV no accedió a la petición. Historiadores y fieles han señalado la coincidencia de que, exactamente cien años después de aquella negativa, se proclamara la Asamblea Nacional que dio inicio a la Revolución Francesa.

No fue hasta 1856 cuando el Papa Pío IX estableció oficialmente que esta festividad se celebrara de manera universal cada año, fijándola el viernes siguiente a la octava del Corpus Christi.

A finales del siglo XIX, la historia de esta devoción sumó un nuevo capítulo fundamental gracias a Sor María del Divino Corazón (María Droste zu Vischering). Inspirada por una voz interior, esta religiosa de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor instó al Papa León XIII a consagrar el mundo entero al Sagrado Corazón.

El Pontífice atendió la solicitud a través de la encíclica Annum Sacrum en 1899, un acto que él mismo consideró como uno de los hitos más importantes de su pontificado. Sor María falleció en Oporto apenas tres días antes de que se celebrara dicha ceremonia de consagración.

Hoy, junio sigue siendo el mes en el que los hombres son llamados a recordar que el Corazón de Jesús es la fuente de un amor que, incluso en medio de un mundo distraído y alejado de Dios, sigue latiendo por cada persona en concreto.

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