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Portada del libro 'Truth Heals'

Portada del libro 'Truth Heals', de la periodista polaca Paulina Guzik

«La verdad sana»: presentan en Roma una guía de mejores prácticas para que la Iglesia comunique la crisis de abusos

La investigadora Paulina Guzik presenta su libro Truth Heals, una guía práctica que propone situar a las víctimas en el centro y exige una transparencia proactiva a la jerarquía eclesiástica

La editorial Edusc ha publicado la obra Truth Heals: Communication, Trust and the Catholic Church’s Response to Clerical Sexual Abuse [La verdad sana: la comunicación, la confianza y la respuesta de la Iglesia católica ante los abusos sexuales por parte del clero], redactada por Paulina Guzik, profesora de estudios de medios en la Universidad Pontificia Juan Pablo II de Cracovia y editora internacional de OSV News. El libro propone un marco renovado para transformar la comunicación de la Iglesia ante los casos de abusos sexuales en el clero, situando la empatía y la responsabilidad en el centro de la acción pastoral e institucional.

Escuchar a las víctimas antes que las estrategias legales

Durante la presentación del libro en Roma, Guzik destacó que la comunicación debe integrarse como una parte fundamental de la gestión de crisis. La autora sostiene que los supervivientes nunca deben ser tratados como un problema reputacional, financiero o legal que deba ser gestionado. En su análisis, afirma que el primer deber de la Iglesia es escuchar a quienes sufrieron, creer en la gravedad de su dolor y responder con compasión y justicia antes de acudir a disculpas, compensaciones o estrategias jurídicas.

Para Guzik, la comunicación no es un añadido cosmético, sino una dimensión clave en la escucha, la toma de decisiones y la reforma estructural. A través del examen de las respuestas eclesiales durante los pontificados de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, el estudio analiza el impacto de la transparencia y las narrativas mediáticas en la credibilidad de la institución.

Diez principios y la metáfora del kintsugi

Entre las propuestas principales de la obra figuran diez principios orientadores para afrontar la crisis: asumir el problema, situar a las víctimas en primer lugar, escuchar de forma continuada, empatizar emocionalmente, hablar desde la perspectiva de la audiencia, reconocer la transparencia como el único camino, mantener la identidad de la Iglesia como madre amorosa, tratar las percepciones con el mismo rigor que los hechos, distinguir el tribunal de justicia de la opinión pública y tratar a los medios con seriedad y justicia. La investigadora advierte de que las relaciones públicas no pueden reparar una falta de integridad institucional.

Como concepto alegórico en la portada, el libro recurre al kintsugi, el arte tradicional japonés de reparar cerámica mostrando de forma visible sus fracturas con pan de oro. Guzik aplica este concepto a la Iglesia para defender que las heridas de las víctimas no deben ocultarse ni ignorarse, sino reconocerse y repararse con verdad y justicia.

Estrategia en cinco pasos y divulgación proactiva

El texto desarrolla una estrategia de cinco pasos para restaurar la confianza institucional: evaluar la transgresión, aceptar la responsabilidad, restaurar la justicia, implementar reformas y comunicar con transparencia. Además, exige una «arquitectura colaborativa» en la que los responsables de comunicación trabajen en la mesa de gobierno junto a los asesores legales y los equipos de prevención (safeguarding).

La autora aboga por la divulgación proactiva ante fallos graves antes de que filtraciones externas definan el relato, advirtiendo de que el silencio defensivo solo transmite la impresión de que la institución prioriza su propia reputación sobre las personas dañadas.

La publicación es fruto de cinco años de investigación académica que comenzaron durante una estancia de Guzik en The Catholic Project de la Universidad Católica de América (Washington, D.C.), donde entrevistó a 30 personalidades, entre ellos cardenales, obispos, comunicadores y supervivientes. Posteriormente, la autora llevó a cabo encuestas a delegados episcopales de protección de menores y a periodistas vaticanos.

Los datos muestran que solo el 23 % de los obispos a nivel global se reúne regularmente con las víctimas. No obstante, el 83,33 % de los delegados de protección encuestados señaló que el contacto directo con los supervivientes les impulsó a intensificar su compromiso preventivo. Por su parte, el 73,33 % de los representantes episcopales consideró que el factor más eficaz para atajar la crisis de abusos es un «liderazgo valiente por parte de los obispos».

La investigación ha contado con el apoyo de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), la Fundación Renovabis, Ayuda a la Iglesia Necesitada y los Caballeros de Colón.

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