fulton sheen
Estados Unidos se prepara para la beatificación de mañana del obispo que ganó un Emmy y fue investigado por el FBI
El recinto 'The Dome at America's Center' será el escenario de la misa del arzobispo Fulton J. Sheen, el primer obispo 'influencer' de la historia y una de las estrellas más vistas en la televisión del país
Estados Unidos tiene los ojos puestos en San Luis (Misuri), donde todo está listo para la esperada misa de beatificación del arzobispo Fulton J. Sheen (1895-1979). El obispo de Peoria, monseñor Louis Tylka, confirmó que la ceremonia se celebrará a las 14:00 horas (hora local) en 'The Dome at America's Center'.
La elección de esta sede multitudinaria responde a la necesidad de acoger a la marea de devotos que se desplazarán para la cita, ya que el estadio cuenta con capacidad para más de 100.000 asistentes —rememorando la histórica visita de San Juan Pablo II en 1999—, frente a los recintos de Peoria, donde reposan sus restos, que apenas pueden albergar a 15.000 personas.
El primer obispo 'influencer' que compitió con Sinatra
Conocido por su arrolladora personalidad y su sentido del humor cercano al de G. K. Chesterton, Sheen es considerado el primer obispo 'influencer' de la historia. Nacido en Illinois en 1895, conquistó las pantallas estadounidenses en la década de 1950 a través de su célebre programa Life is Worth Living (La vida merece ser vivida), emitido en la cadena DuMont.
Con sotana, micrófono y una elocuencia brillante, el prelado logró audiencias de 30 millones de personas, compitiendo en el horario de máxima audiencia (prime time) contra gigantes como Frank Sinatra. Su éxito mediático fue de tal magnitud que en 1952 fue galardonado con un premio Emmy en la categoría de «personalidad televisiva más destacada». Asimismo, dirigió la Sociedad para la Propagación de la Fe en los Estados Unidos entre 1950 y 1966.
Su prominencia pública y sus firmes críticas al comunismo durante la Segunda Guerra Mundial llamaron la atención de las autoridades federales. Preocupado por el impacto de sus discursos en el esfuerzo bélico contra la Alemania nazi (cuando la Unión Soviética era aliada de EE. UU.), el FBI abrió un expediente de investigación sobre monseñor Sheen.
Sin embargo, las pesquisas arrojaron resultados anecdóticos: los agentes solo descubrieron costumbres cotidianas e inofensivas, como su afición al helado de chocolate, su estricta rutina de oración diaria y la ocasión en que logró convencer a un agente de tráfico para que no le impusiera una multa por exceso de velocidad. Tras constatar que no representaba peligro alguno, el propio director del FBI, J. Edgar Hoover, terminó invitando al obispo a disertar en la graduación de los nuevos agentes.
Artífice de conversiones: el rescate de Bella Dodd
Más allá de sus récords televisivos, Fulton Sheen también es recordado como un auténtico artífice de conversiones. La más sonada fue la de Bella Dodd (1904-1969), dirigente del Partido Comunista de Estados Unidos (CPUSA) que llegó a planear la infiltración de peones marxistas en los seminarios católicos para socavar la Iglesia.
Tras sufrir una purga interna dentro del partido en 1949, una desolada Dodd aceptó reunirse con el obispo Sheen. En lugar de un duro debate ideológico, se encontró con una acogida serena. Sheen la llevó a rezar de rodillas ante la Virgen María y le entregó un rosario. Aquel encuentro dio inicio a un proceso de fe que culminó cuando el propio Fulton Sheen la bautizó en la Catedral de San Patricio de Nueva York el Lunes Santo de 1952.
El camino hacia la santidad de Fulton J. Sheen dio un paso decisivo tras la aprobación del milagro atribuido a su intercesión por parte del Papa Francisco en julio de 2019. La causa, iniciada en 2002 y en la que Benedicto XVI lo declaró 'Venerable' en 2012, examina la inexplicable recuperación de un bebé nacido muerto en Illinois en 2010, quien volvió a la vida tras permanecer 61 minutos sin latido cardíaco ni respiración.
Mañana, el «comunicador de Dios» dará el paso definitivo a los altares ante una multitud histórica que celebrará el legado del hombre que demostró que la fe también se proclama ante las cámaras de televisión.