Montse Alvarado, presidenta y directora de EWTN News
Montse Alvarado, ante la inminente misión de asumir la comunicación del Vaticano: «Mi vida entera ha sido una entrega a Jesucristo»
La comunicadora de origen mexicano y 39 años relata su nombramiento por el Papa al frente del Dicasterio para la Comunicación y reafirma su prioridad por la misión eclesial frente a cualquier visión política
Montse Alvarado, hasta ahora presidenta de EWTN News y con una amplia trayectoria en la firma Becket –organización jurídica sin ánimo de lucro que defiende la libertad religiosa–, asumirá el próximo 1 de noviembre el cargo de prefecta del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede tras una designación del Santo Padre. A sus 39 años, de origen mexicano e infancia en Estados Unidos, la ejecutiva se convierte en la primera laica en encabezar este organismo de la Curia Romana.
En una entrevista con EWTN al momento de su despedida, Alvarado detalló cómo el propio Pontífice se puso en contacto con ella para solicitarle asumir la responsabilidad. Al ser cuestionada sobre la prontitud de su respuesta, la comunicadora fue categórica sobre la firmeza de sus convicciones: «El sí es un sí rotundo; cualquier cosa por la Iglesia». En la misma línea, profundizó en la dimensión espiritual que sostiene su vocación pública: «Toda mi vida ha sido una entrega a Jesucristo y a su Iglesia con la esperanza de que otros tengan una relación con Él».
Responder a una misión
La nueva prefecta reconoció que la llamada del Papa supuso una sorpresa radical en su trayectoria, pues sus proyectos personales y profesionales no estaban orientados a buscar un alto cargo en Roma. Sin embargo, estableció una clara distinción entre los deseos individuales y la respuesta a la misión recibida: «Si me preguntas: «¿es esto lo que quieres hacer?», no; pero es a lo que estoy llamada. Y esas son dos cosas muy diferentes».
Ante las especulaciones y comentarios suscitados en medios tras el anuncio de su nombramiento, Alvarado remarcó su fidelidad al magisterio eclesial y su independencia respecto a corrientes ideológicas: «No hay afiliación política que pueda ser más importante que mi identidad católica y las creencias de la Iglesia».
El Dicasterio para la Comunicación integra bajo una misma estructura a medios emblemáticos como Vatican News, Radio Vaticana, L'Osservatore Romano, la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la editorial e imprenta vaticana y el servicio fotográfico. Respecto a los retos de unificar y dinamizar este complejo entramado mediático, Alvarado definió el objetivo central de la institución: «Comunicar a Cristo al mundo es el mandato del dicasterio de Comunicación». Asimismo, precisó que su función estará orientada a servir al Papa y a la Iglesia sin afanes personalistas: «De ninguna manera estoy imponiendo una visión; estoy recibiendo una y ejecutándola».
Alvarado también ha hecho hincapié en la importancia de abrir un periodo de escucha atenta y evaluación profunda antes de acometer reformas estructurales en la vasta red de medios de la Santa Sede. En lugar de aplicar fórmulas preconcebidas o acelerar cambios organizativos, la ejecutiva enfatizó la necesidad de comprender la intención y el trabajo del equipo profesional que hereda, convencida de que «las mejores decisiones se toman cuando se cuenta con el mayor contexto posible».
Servicio sin protagonismos
Al ser consultada sobre las advertencias de quienes sostienen que adentrarse en los engranajes de la Curia Romana entraña el riesgo de perder la fe al constatar las flaquezas humanas de la institución, la comunicadora tachó de «absurda» esa idea preconcebida y prefirió darle un giro a la aproximación: «Voy a ver la humanidad de la Iglesia, lo que para mí siempre ha sido una afirmación de que Jesucristo es real y de que su Iglesia es la verdadera Iglesia».
Para la nueva prefecta, comprobar de primera mano la complejidad y las limitaciones de la administración vaticana constituye una constatación cotidiana de que la institución se mantiene en pie por gracia divina. «Al ver el funcionamiento interno y la realidad, incluso superando mis propias imperfecciones como hija de Dios, el hecho de que Dios pueda utilizarme como un instrumento para algo tan grande es increíblemente conmovedor y humilde», afirmó, concluyendo que ver estas fragilidades resulta una experiencia «milagrosa» que fortalece la vocación de servicio.