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Liyatu Samuel Dawa ha sido sentenciada a 14 años de prisión por un Tribunal Superior en el estado de Borno

Nigeria condena a 14 años de cárcel a una madre cristiana por hablar de su fe a una mujer musulmana

A pesar de que la mujer convertida testificó en el juicio que adoptó el cristianismo en plena libertad y sin coacción, la Justicia del estado de Borno impuso una severa pena a Liyatu Samuel Dawa

La persecución contra cristianos en Nigeria suma un nuevo e dramático capítulo. Según ha informado el portal Verdad en Libertad, el Tribunal Superior del estado de Borno ha condenado a 14 años de prisión a Liyatu Samuel Dawa, una madre cristiana originaria de la localidad de Gwoza, tras ser sometida a un juicio vinculado a la conversión de una mujer musulmana al cristianismo.

La sentencia, firmada por el juez AB Kumdila, establece penas de cumplimiento simultáneo de hasta 14 años de privación de libertad sin opción a multa. Este fallo judicial evidencia la creciente amenaza a la libertad religiosa en una zona gravemente castigada por años de violencia, persecución e intolerancia islamista. Lo más desconcertante del caso es que la propia mujer convertida declaró ante el tribunal que abrazó la fe cristiana de forma totalmente libre y sin coacción alguna, un testimonio que los magistrados ignoraron por completo al dictar la condena.

Las últimas palabras de la condenada recogidas durante el proceso judicial ponen de manifiesto el alcance de las acusaciones formuladas contra ella: «Solo le di un consejo. Eso es todo». Entre los cargos que se le imputan figura el artículo 210 del Código Penal del Estado de Borno, relativo a la privación de la custodia legal de un menor.

Por otra parte, su esposo Amos Suleman, cristiano evangélico, permaneció encarcelado durante meses antes de obtener la libertad bajo fianza y en la actualidad vive escondido debido a las continuas amenazas de muerte vertidas por extremistas islamistas, lo que le impide visitar a su mujer en prisión por motivos de seguridad.

«Estoy huyendo; mi vida corre peligro. Estuve encarcelado durante meses como un criminal. Después de salir en libertad bajo fianza, los extremistas empezaron a buscarme», denunció Suleman. El marido de la procesada lamentó la arbitrariedad del caso recordando que «la joven a la que acusan de haberla coaccionado es adulta; testificó claramente que nadie la obligó a aceptar a Cristo. Sin embargo, mi esposa está en prisión sufriendo».