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Día de los fieles difuntos por Ferdinand Georg WaldmüllerWikimedia Commons

Fiesta de Todos los Santos y día de los Fieles Difuntos: guía para no confundirlas

Frente a la extensión de festividades paganas como Halloween, la Iglesia católica distingue la solemnidad de precepto del 1 de noviembre y la conmemoración de los difuntos del día 2

Ante la divulgación de costumbres paganas como Halloween, la Iglesia católica remarca la importancia de celebrar la Festividad de Todos los Santos, una arraigada tradición católica en nuestro país que no debe confundirse con el Día de los Fieles Difuntos. Aunque la costumbre popular suele unificarlas, se trata de dos jornadas distintas con sentidos espirituales y deberes litúrgicos diferentes.

1 de noviembre: Solemnidad de Todos los Santos y día de precepto

El 1 de noviembre constituye la jornada de mayor celebración de las dos. Durante este día, la Iglesia recuerda y rinde homenaje a todos los santos, tanto a los canonizados formalmente como a aquellos desconocidos que ejercen de modelos e intercesores para la comunidad cristiana.

En la Solemnidad de Todos los Santos, los creyentes festejan el testimonio de vida de quienes ya se encuentran en el cielo. Asimismo, la Iglesia establece esta jornada como día de precepto, por lo que la asistencia a la Santa Misa resulta obligatoria para los fieles.

2 de noviembre: Conmemoración de los Fieles Difuntos

Por su parte, cada 2 de noviembre la Iglesia católica conmemora a los fieles difuntos, recordando a aquellas almas de los bautizados que han muerto y se encuentran en el purgatorio, antes de alcanzar la visión beatífica en el Cielo. La finalidad central de esta jornada es rezar por la purificación de sus almas.

La habitual confusión entre ambas fechas obedece a que el 2 de noviembre suele ser un día laborable. Como consecuencia, la tradicional visita a los cementerios para honrar con flores y oraciones a los seres queridos se traslada masivamente al festivo anterior, provocando que se vincule erróneamente el día de los fieles difuntos con la solemnidad del 1 de noviembre.

Indulgencia plenaria del 1 al 8 de noviembre

Como auxilio espiritual para los fallecidos, la Iglesia brinda la oportunidad de ganar una indulgencia plenaria aplicable únicamente a las almas del purgatorio. Esta gracia permite que el alma alcance directamente el cielo, devolviéndola al estado de pureza propio del Bautismo.

Los fieles pueden beneficiarse de esta concesión entre el 1 y el 8 de noviembre al visitar un cementerio o rezar por los difuntos desde una iglesia o capilla, siempre que cumplan las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística, actitud interior de rechazo a todo pecado y oración por las intenciones del Santo Padre.