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Benedicto XVI, asomado a la ventana del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo el 28 de febrero de 2014

Benedicto XVI, asomado a la ventana del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo el 28 de febrero de 2014


​Aniversario de 'Deus caritas est'

Benedicto XVI, defensor del amor que moldea las relaciones más íntimas entre hombre y mujer

«El modo de amar de Dios se convierte en la medida del amor humano». Aniversario de la firma de Benedicto XVI de su primera encíclica Deus caritas est, publicada el 25 de diciembre de 2005

Deus caritas est fue la primera encíclica del Papa Benedicto XVI, publicada en 2005. Este 25 diciembre se cumple el 18º aniversario de su publicación. En ella, el Santo Padre escribe sobre el amor cristiano y su relación con la caridad y la verdad. También cabe recordar este documento en la víspera del primer aniversario de la muerte de Joseph Ratzinger, el 31 de diciembre de 2022.

En primer lugar, el título escogido se debe a la cita de la primera carta del apóstol san Juan, en la que indica que Dios es amor. En efecto, el Papa alemán explica el amor y su etimología griega: «eros» –amor entre hombre y mujer–, «philia» –amor de amigos– y «agapé» –el amor cristiano desinteresado e auténtico– y que corresponde al amor que «ya no es sólo un «mandamiento», sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro» Dios.

Federico Lombardi, el hombre de comunicaciones del Papa Benedicto XVI, ofreció una perspectiva profunda sobre Deus caritas est al destacar: «El Papa nos habla de un amor genuino que abarca la totalidad de nuestra existencia: cuerpo y alma. No es un amor desconectado de la realidad, pero tampoco se entrega al mero instinto ni se degrada. Este amor moldea las relaciones más íntimas entre hombre y mujer, llegando al punto en el que la imagen del Dios monoteísta se refleja en el matrimonio monógamo, un vínculo caracterizado por su singularidad y carácter definitivo», (28 de enero de 2006).

Dolencias contemporáneas del amor

Según Lombardi, las dolencias contemporáneas del amor humano, desde los extremos del erotismo hasta las dificultades en la estructura familiar, son evidentes para todos y, en última instancia, no generan una libertad mayor, sino más bien un sufrimiento inmenso. La solución propuesta por Benedicto XVI es directa y profunda: redescubrir el arte del amor, dirigir la mirada hacia Dios y la cruz de Jesucristo.

Respecto al amor entre hombre y mujer, Benedicto XVI reafirma el texto que el «matrimonio basado en un amor exclusivo y definitivo se convierte en el icono de la relación de Dios con su pueblo y, viceversa, el modo de amar de Dios se convierte en la medida del amor humano. Esta estrecha relación entre eros y matrimonio que presenta la Biblia no tiene prácticamente paralelo alguno en la literatura fuera de ella».

Por ende, hay dos puntos clave para resaltar: el amor como fundamento de la fe cristiana y la caridad como acción concreta. Ratzinger resalta que el amor es el núcleo de la fe cristiana. Explica la relación entre el amor de Dios y el amor humano, enfatizando la importancia de vivir una fe basada en el amor y la caridad hacia los demás. Sobre el segundo, destaca la importancia de la caridad como una acción concreta en la vida de los cristianos. No solo se trata de un sentimiento, sino de un compromiso activo de ayudar a los demás, especialmente a los más necesitados, reflejando así el amor de Dios en el mundo.

Bulas y encíclicas

Una encíclica papal es como un texto de instrucciones oficial escrito por el Papa de la Iglesia católica. Las encíclicas nacen en el año 1832, con el Papa Gregorio XVI. Antes los Papas escribían Bulas. En él, se habla sobre lo que la Iglesia piensa y dice acerca de temas importantes para la fe, la moral y la sociedad. Estos documentos son como guías que ofrecen consejos y reflexiones a las personas que siguen la fe, y también tratan temas actuales que nos afectan a todos.

El 26 de febrero de 2016, durante su discurso en un congreso sobre la encíclica Deus caritas est, el Papa Francisco resaltó la importancia de la caridad en la historia de la Iglesia y en la vida de cada individuo. Hizo hincapié en que la caridad trasciende la mera limosna, siendo más bien un acto de amor auténtico hacia el prójimo. Enfatizó que la caridad es el corazón de la vida cristiana, recordando que el amor constituye el primer mandamiento. Explicó la naturaleza del amor divino al manifestar su misericordia en la interacción con la humanidad. Además, agradeció el trabajo de su predecesor al exponer la misión de la caridad y alentó a continuar viviendo con este espíritu.

En la primera parte del documento, el Papa Ratzinger se enfoca principalmente en la dimensión personal del amor, mientras que en la segunda parte revela su expresión más comunitaria. La encíclica destaca la íntima relación entre el amor divino y humano, subrayando la importancia de vivir la fe a través de la caridad hacia los más humildes y desamparados. La caridad y la justicia se encuentran estrechamente ligadas.

La Iglesia se configura como una comunidad donde cada individuo, como parte integral, refleja el amor de Dios en su ser. Cada hombre y mujer que forma parte de esta comunidad es portador de ese amor divino que se refleja en cada miembro de este cuerpo eclesial abierto a la caridad y el encuentro. Es decir, un amor gratuito, sin cálculos, ni discriminaciones, ni límites, siempre procreador, en cuanto creativo y constructor de un nuevo humanismo basado en la caridad.

Diez citas imperdibles de la encíclica 'Deus caritas est'

«No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (DCE, N.º 1).
«Ahora el amor ya no es sólo un 'mandamiento', sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro» (DCE, N.º 1).
«Ahora el amor es ocuparse del otro y preocuparse por el otro. Ya no se busca a sí mismo, sumirse en la embriaguez de la felicidad, sino que ansía más bien el bien del amado: se convierte en renuncia, está dispuesto al sacrificio, más aún, lo busca» (DCE, N.º 6).
«Es allí, en la cruz, donde puede contemplarse esta verdad. Y a partir de allí se debe definir ahora qué es el amor. Y, desde esa mirada, el cristiano encuentra la orientación de su vivir y de su amar» (DCE, N.º 12).
«Una Eucaristía que no comporte un ejercicio práctico del amor es fragmentaria en sí misma. El 'mandamiento' del amor es posible sólo porque no es una mera exigencia: el amor puede ser 'mandado' porque antes es dado» (DCE, N.º 14).
«Mi prójimo es cualquiera que tenga necesidad de mí y que yo pueda ayudar. Se universaliza el concepto de prójimo, pero permaneciendo concreto» (DCE, N.º 15).
«Para la Iglesia, la caridad no es una especie de actividad de asistencia social que también se podría dejar a otros, sino que pertenece a su naturaleza y es manifestación irrenunciable de su propia esencia» (DCE, N.º 25 a).
«La actividad caritativa cristiana ha de ser independiente de partidos e ideologías. No es un medio para transformar el mundo de manera ideológica y no está al servicio de estrategias mundanas, sino que es la actualización aquí y ahora del amor que el hombre siempre necesita» (DCE, N.º 31 b).
«El amor, en su pureza y gratuidad, es el mejor testimonio del Dios en el que creemos y que nos impulsa a amar. El cristiano sabe cuándo es tiempo de hablar de Dios y cuándo es oportuno callar sobre Él, dejando que hable sólo el amor» (DCE, N.º 31 c).
«La vida de los Santos no comprende sólo su biografía terrena, sino también su vida y actuación en Dios después de la muerte» (DCE, N.º 42).
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