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CHICAGO, ILLINOIS - JUNE 14: Graciela Beruben Stan poses with a cutout of Pope Leo XIV as she arrives at Rate Field, home to the Chicago White Sox, for a celebration and mass to honor the election of Pope Leo XIV on June 14, 2025 in Chicago, Illinois. Born Robert Prevost in Chicago and raised in nearby south suburban Dolton, Pope Leo XIV is the first American leader of the Catholic Church. He is also a Chicago White Sox baseball fan.   Scott Olson/Getty Images/AFP (Photo by SCOTT OLSON / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)

Una mujer posa junto a una figura recortada del León XIV, con la gorra 'de su equipo', en el estadio de los White SoxGetty Images via AFP

El cura beato que jugaba al béisbol, ¿el próximo patrono para el deporte favorito del Papa?

La voz de León XIV retumbó hace unos días en el estadio de los White Sox, donde miles de jóvenes y fieles celebraron la elección del primer Pontífice estadounidense, conocido también por su pasión por el béisbol

El Papa con gorra de los White Sox no fue una casualidad. León XIV, el primer Pontífice norteamericano y nacido en Chicago, dejó clara su afición al béisbol cuando lució por unos breves instantes en la Plaza de San Pedro los colores del equipo de su ciudad. Pero la imagen no quedó ahí: pocos días después, el 15 de junio, la voz del Papa retumbó en el Rate Field, estadio de los White Sox, durante un encuentro juvenil diocesano presidido por el arzobispo de Chicago, el cardenal Cupich.

Seguidores y fieles se reunieron para celebrar la elección del primer Pontífice estadounidense. A través de pantallas y altavoces, el Papa animó a los jóvenes a «buscar la presencia de Dios» y a «promover la paz» para «hacer de nuestro mundo un lugar mejor».

La escena cobró aún más relevancia durante la audiencia del pasado 18 de junio, cuando León XIV recibió al comentarista político estadounidense Ben Shapiro. Aunque de religión judía, Shapiro agradeció al Santo Padre su firme defensa de «valores eternos y bíblicos en medio de tanta oscuridad».

La cordialidad entre ambos se tornó anecdótica cuando Shapiro bromeó diciendo que, a pesar de profesar credos distintos, compartían una certeza: la victoria de los White Sox en las Series Mundiales de 2005 fue un milagro. Como gesto de admiración y complicidad, Shapiro obsequió al Pontífice una pelota de béisbol firmada por miembros del equipo campeón, una joya de su colección personal.

¿Un posible patrón del beisbol?

Esta curiosa relación entre el Papa y el béisbol ha coincidido con una historia publicada recientemente por el National Catholic Register, que propone a una figura singular como posible santo patrón del deporte: el beato Michael McGivney. Fundador de los Caballeros de Colón en 1882, McGivney (1852–1890) no solo fue un sacerdote, sino también un apasionado jugador y promotor del béisbol. Su historia, estrechamente ligada a Connecticut y a los orígenes del deporte en Estados Unidos, ofrece un interesante precedente espiritual en el mundo deportivo.

El mensaje de León XIV en las pantallas gigantes del estadio de beisbol de los White Sox

El mensaje de León XIV en las pantallas gigantes del estadio de beisbol de los White SoxAFP

Douglas Brinkley, autor de Parish Priest, la biografía del beato, lo describió como «un jugador de béisbol con un talento natural». El 20 de mayo de 1872, McGivney jugó como titular en un partido entre seminaristas de Connecticut y Nueva York, mientras estudiaba en el Seminario Nuestra Señora de los Ángeles. Años después, ya como párroco en New Haven y Thomaston, organizaba partidos con sus feligreses.

Según Andrew Fowler, investigador del Yankee Institute, McGivney veía en el béisbol «un medio para construir fraternidad y comunidad». Una visión que caló hondo en los Caballeros de Colón, quienes tras su muerte impulsaron ligas por todo Estados Unidos, especialmente en Chicago, donde llegaron a organizar cinco divisiones con 42 equipos a comienzos del siglo XX.

Ahora, el beato Michael McGivney solo necesita un milagro reconocido para ser canonizado por la Iglesia. Si ese paso se cumple, podría abrirse la puerta para que el Vaticano lo nombre santo patrono del béisbol, como ya ocurrió en 2010 con san Luis Scrosoppi, declarado santo patrono del fútbol. Con un Papa aficionado como León XIV en el Vaticano, la posibilidad de que este deporte tenga por fin su propio patrono ya no parece tan lejana.

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