Es curioso cómo algunos trabajadores del pueblo, aunque se muestran entusiasmados por la llegada del Papa, comentan que ahora se oyen menos aplausos. No se trata de una falta de alegría por parte de los fieles, sino de que muchos prefieren grabar el momento con sus teléfonos móviles. Aun así, el Papa fue recibido por peregrinos emocionados, con pancartas, aplausos y una gran ovación.