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Tomás Moro, de Hans Holbein el Joven

Tomás Moro, de Hans Holbein el Joven

La Iglesia de Inglaterra planea exhumar la cabeza de santo Tomás Moro por el 500 aniversario de su martirio

Con planes para exhumarla y conservarla, la iniciativa apunta a convertirla en un punto de peregrinación y diálogo ecuménico para 2035

Tenía talento, prestigio y el favor del monarca. Pero eligió otro camino. Tomás Moro, padre de familia, jurista, filósofo, teólogo, escritor, profesor de leyes y finalmente lord canciller del rey Enrique VIII, parecía destinado al éxito en la Inglaterra del siglo XVI, pero prefirió perderlo todo antes que traicionar su conciencia.

Ahora, casi 500 años después de su ejecución, su cabeza podría ser exhumada de la bóveda familiar donde reposa junto a los restos de su hija Margaret Roper en la iglesia de San Dunstan, un templo que fue católico en su origen pero que pasó a manos de la Iglesia de Inglaterra tras la reforma protestante.

Durante siglos, la cabeza de Moro ha permanecido fuera del alcance visual de los fieles, oculta en el suelo de una capilla lateral bajo una bóveda, la cual fue abierta en 1978 y 1997. Se constató un deterioro notable de la reliquia, atribuido tanto a posibles actos de vandalismo en el siglo XIX como a los efectos de la humedad, ya que la tumba no está sellada herméticamente.

El consejo parroquial de esta iglesia ha anunciado planes para recuperar y conservar la reliquia, con el objetivo de «devolverlo a la bóveda, quizás en algún tipo de relicario» o colocarlo «en algún santuario o pilar de piedra tallada sobre el suelo en la capilla Roper», según recoge OSV News, que es lo que muchos de los visitantes han solicitado para 2035, año del quinto centenario de su martirio.

Reliquias de un católico en una iglesia anglicana

La propuesta, que fue leída a través de un comunicado en la iglesia el 6 de julio —fecha del martirio del santo— consiste en exhumar el cráneo, someterlo a un proceso –que podría tardar años–para secarlo «y estabilizarlo», y luego reubicarlo.

El proyecto, según The Times, requerirá una inversión inicial de 50.000 libras (unos 60.000 euros), que se busca recaudar para sufragar los trabajos de conservación. Uno de los pasos clave será obtener autorización del tribunal comisariato de Canterbury, encargado de regular las intervenciones en bienes eclesiásticos.

La cabeza de Moro tiene su propia historia. Tras ser decapitado en 1535 por orden del rey, su cabeza fue expuesta en una pica en el Puente de Londres. Su hija Margaret la rescató y la embalsamó. Fue enterrada con ella tras su muerte en 1544, y décadas después los restos fueron trasladados al panteón familiar.

«Una oportunidad para el ecumenismo»

Mientras se inician los primeros trámites para la exhumación, el Consejo Parroquial de la iglesia de San Dunstan ha expresado su voluntad de escuchar a todas las partes interesadas. Sue Palmer, responsable del consejo, declaró a la agencia de noticias AciPrensa que «acogerían con gusto una comunicación con el Vaticano» y subrayó que «es inusual tener reliquias en una iglesia anglicana, especialmente las de un santo católico», por lo que consideran esta situación como «una oportunidad para el diálogo y la cooperación ecuménica».

En el comunicado emitido, la parroquia explicó que el 500º aniversario «pondrá el foco sobre nosotros como centro de culto, peregrinación, educación y hospitalidad, ya que la cabeza es la única reliquia conocida de Tomás Moro». Añadieron que, a diferencia del cuerpo —enterrado en la Torre de Londres sin localización precisa—, la iglesia de San Dunstan «tendrá un papel clave en la conmemoración».

El texto también reconoce el alcance simbólico e histórico de la reliquia y que, por ello, «tenemos una responsabilidad, tanto ecuménica como global». Según Palmer, el proyecto no busca convertir la iglesia en un museo, «ni la reliquia en una exhibición», declaró. Todo el proceso, aseguró, se llevará a cabo «con respeto y dignidad», y en diálogo con expertos, autoridades eclesiásticas y la comunidad interesada en la figura de Tomás Moro.

Un hombre para la eternidad

Canonizado en 1935 por el Papa Pío XI junto al obispo John Fisher, santo Tomás Moro fue declarado en el año 2000 por Juan Pablo II como el «Patrón celestial de los estadistas y políticos». En 1991, el entonces cardenal Joseph Ratzinger lo llamó «el otro gran testigo de conciencia de Gran Bretaña», comparándolo con san John Henry Newman.

Más recientemente, el Papa León XIV lo calificó como ejemplo de servidor público, subrayando que su compromiso con la verdad y la conciencia lo convierten en un mártir moderno de la libertad y del deber cívico. «Fue un hombre fiel a sus responsabilidades cívicas, un perfecto servidor del Estado precisamente por su fe», señaló el Pontífice durante el Jubileo de los Gobernantes.

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