Adolescentes con móvil
Las cinco claves del Papa para superar las adicciones
Del móvil al juego, pasando por la pornografía y el consumo compulsivo, León XIV explica que estos fenómenos son «síntoma de un malestar mental o interior del individuo y de una decadencia social de los valores y de referentes positivos»
«Muchos jóvenes piensan que todos los comportamientos son iguales, son incapaces de distinguir el bien del mal y no tienen el sentido de los límites morales», ha advertido el Papa León XIV en un mensaje dirigido a los participantes de la VII Conferencia Nacional sobre Adicciones organizada por el Gobierno italiano.
Esa deriva de la que habla el Pontífice nace de las nuevas esclavitudes del siglo XXI: la dependencia del móvil, el juego, «el recurso al dinero fácil con las máquinas tragamonedas», la pornografía o el consumo compulsivo. El Papa advierte que el objeto de la adicción «se convierte en una obsesión, condicionando el comportamiento y la existencia cotidiana».
A su juicio, estos fenómenos —y los más golpeados, como siempre, son los jóvenes— son «síntoma de un malestar mental o interior del individuo y de una decadencia social de los valores y de referentes positivos» y demuestran que «vivimos en un mundo privado de esperanza, donde faltan propuestas humanas y espirituales vigorosas». Ante esta realidad, el Pontífice propuso una alternativa que puede resumirse en cinco caminos para liberarse de esas 'cadenas modernas'.
1. Educar para la libertad
No basta con prohibir o advertir. León XIV reclama «propuestas educativas que alienten a los adolescentes y jóvenes a convertirse en artífices libres y responsables de su propia existencia». Educar no es solo instruir: es ayudar a discernir, a descubrir el valor de la propia vida, a elegir el bien frente al ruido del todo vale.
2. Acompañar con escucha y presencia
El Papa llama a todos a estar ahí donde duele. «Todos están llamados a percibir en estos jóvenes un pedido de auxilio y una profunda sed de vivir», dice. Se trata de «ofrecer una presencia atenta y solidaria» que no juzgue, sino que sostenga, que invite a «un esfuerzo intelectual y moral».
3. Reforzar la autoestima
La fragilidad emocional es terreno fértil para cualquier dependencia. Por eso el Santo Padre subraya la urgencia de «aumentar la autoestima de las nuevas generaciones, para contrarrestar la inseguridad y la inestabilidad emocional que fomentan tanto las presiones sociales como la propia naturaleza de la adolescencia». Sin raíces firmes, cualquier viento arrastra.
4. Llenar el vacío con bien
Frente al ocio vacío y la tentación del dinero fácil, el Papa propone alternativas que alimenten el alma y el cuerpo: «Las oportunidades de trabajo, la educación, el deporte, la vida sana, la dimensión espiritual de la existencia: este es el camino para prevenir las adicciones». No basta con prohibir; hay que ofrecer opciones reales que permitan elegir y crecer.
5. Construir una cultura del encuentro
La salida no está en el individualismo ni en el cálculo, sino en abrirse al otro. León XIV lo resume así: una «cultura que se opone al egoísmo y a la lógica utilitarista y económica, pero que está abierta al otro, en escucha, en un camino de encuentro y de relación con el prójimo, sobre todo cuando es más vulnerable y frágil».