Pietro Parolin, en una imagen de 2020
El Vaticano admite gestiones para una salida pacífica de Maduro antes de su detención
El cardenal Pietro Parolin señaló que tras los recientes acontecimientos es necesaria una «democratización» del país
El secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, confirmó el sábado 17 de enero que la Santa Sede exploró gestiones diplomáticas para una salida negociada de Nicolás Maduro del poder venezolano, en un momento marcado por la reciente detención del exmandatario por parte de las autoridades de Estados Unidos.
Parolin señaló al margen de un acto público en Roma que «habíamos intentado lo que también apareció en algunos periódicos», en alusión indirecta a un informe del Washington Post del pasado 9 de enero que indicó que diplomáticos vaticanos habían estudiado la posibilidad de obtener un salvoconducto para Maduro, incluso con opciones de asilo en Rusia antes de su arresto, como ya explicó El Debate.
El número dos de la Santa Sede indicó que la intención fue siempre evitar «derramamiento de sangre» y favorecer una solución pacífica, aunque admitió que estos esfuerzos quedaron superados por los hechos en el terreno. «Siempre apoyamos una solución pacífica, pero también nosotros nos hemos encontrado ante un hecho consumado, ante una situación de hecho», afirmó Parolin.
El cardenal, quien fue nuncio apostólico en Caracas desde 2009 hasta 2013, describió la situación actual en Venezuela como de «gran incertidumbre» y expresó el deseo de que el país evolucione hacia la estabilidad y una recuperación económica, subrayando que «la situación es muy precaria, la gente sufre». Además, señaló que tras los recientes acontecimientos es necesaria una «democratización» del país.
Este pronunciamiento se suma a otras intervenciones de la Santa Sede y del Papa León XIV sobre la crisis venezolana, en las que se ha llamado al respeto y a la búsqueda de caminos de paz y justicia en el país hispanoamericano.
«El bien del amado pueblo venezolano –aseveró el Pontífice un día después del arresto de Maduro – debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, y trabajando para construir juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren a causa de la difícil situación económica».