Imagen de archivo de León XIV bendiciendo a un niño antes de una audiencia general
El Papa dedica la audiencia a san Juan Pablo II y define a la Virgen como «modelo sublime»
En el 45º aniversario del atentado en la Plaza de San Pedro, el Pontífice profundiza en la figura de María como madre de la Iglesia, siguiendo la estela del lema Totus tuus
León XIV ha dedicado la audiencia general de este miércoles, 13 de mayo, a reflexionar sobre el papel de la Virgen María como modelo de la Iglesia. La fecha no es casual: hoy se celebra la memoria de la beata Virgen María de Fátima y se cumplen 45 años del atentado contra san Juan Pablo II, quien salvó la vida gracias a lo que él mismo consideró la «mano maternal» de María. Por ello, el Santo Padre ha querido dedicar su catequesis a su predecesor, cuyo lema episcopal fue el célebre Totus tuus ('Todo tuyo'), frase con la que evidenciaba su entrega total, confianza y consagración a la Virgen.
Apoyándose en la Constitución dogmática Lumen gentium del Concilio Vaticano II, el Pontífice ha explicado que María es el «tipo y ejemplar acabadísimo» de la Iglesia en la fe y la caridad. Según ha subrayado el Papa, en Ella se reconoce simultáneamente el modelo, el miembro excelente y la madre de toda la comunidad eclesial.
«Al dejarse moldear por la obra de la Gracia», ha señalado León XIV, María se convierte en el espejo de lo que la Iglesia debe ser: una criatura dócil a la Palabra y madre de los hijos de Dios. Además, por su apertura incondicional al misterio divino, se sitúa como la creyente por antonomasia y miembro excelente de la comunidad.
La «mujer icono del Misterio»
El Santo Padre ha definido a la Virgen como la «mujer icono del Misterio». Con este término, el Papa ha querido destacar dos dimensiones: su «concreción histórica» como joven hija de Israel y su función de «icono» donde resplandece la elección de Dios y el libre consentimiento de la fe humana.
Siguiendo la doctrina conciliar, ha recordado que María no «oscurece ni disminuye» la mediación única de Jesucristo, sino que su figura sirve para demostrar precisamente el poder del Redentor. Ella es, en palabras del Pontífice, la «madre en el orden de la gracia» que cooperó de forma singular para restaurar la vida sobrenatural de las almas.
Por eso el Santo Padre ha invitado a los fieles a dejarse interpelar por este «modelo sublime». Ha planteado preguntas para el examen de conciencia del creyente: «¿Vivo con fe humilde y activa mi pertenencia a la Iglesia? ¿Miro a María como modelo?».
León XIV ha concluido pidiendo al Espíritu Santo que haga crecer en todos los bautizados el amor por la «Santa Madre Iglesia». En la figura de la Virgen, ha afirmado, el pueblo de Dios no solo encuentra su modelo de fe virginal y caridad materna, sino también su propio arquetipo y la «patria» hacia la que camina.