Xavi Argemí, fallecido a los 29 años por una distrofia muscular.
El testimonio del joven catalán fallecido a los 29 años por distrofia muscular llega al Papa de manos de su hermana
Elisabet Argemí, enfermera barcelonesa, entrega en Castel Gandolfo las memorias de Xavier, una vida marcada por la enfermedad y sostenida en el amor a Jesús
Un encuentro providencial y fuera de todo protocolo ha tenido lugar en Castel Gandolfo. Según relata una crónica de Vatican News, el Papa León XIV detuvo su vehículo al salir del Palacio Apostólico tras divisar a Elisabet Argemí, enfermera del ICOF Hospital Clínic de Barcelona. En un gesto de profunda cercanía paternal, el Pontífice bajó la ventanilla del coche y se dirigió a ella con un afectuoso: «Cuéntame, cuéntame».
Argemí aprovechó ese instante para poner en manos del Santo Padre el volumen titulado Aprender a morir para poder vivir. La obra encierra el testimonio de su hermano Xavier Argemí, quien falleció el año pasado a los 29 años de edad tras una larga y ejemplar convivencia con la distrofia muscular.
«Una vida muy santa»
«Era un hermano que amaba mucho la vida», ha recordado Elisabet, quien no duda en definir la trayectoria de su hermano como «una vida muy santa». Para Xavier, la clave de todo residía en sentirse querido y en derramar ese mismo amor sobre los demás, un motor que dio pleno sentido a su doloroso discurrir terrenal y que le permitió acompañar espiritualmente a multitud de personas hasta el día de su multitudinario velatorio.
La entrega del libro en Castel Gandolfo cumplió un anhelado deseo que Elisabet no había podido concretar durante la estancia del Pontífice en Barcelona. El Papa León XIV acogió el obsequio con una mirada llena de «interés y cariño, como de un padre a una hija», recibiendo un mensaje que desafía las corrientes de la sociedad actual: el valor de la existencia humana no se mide por sus condiciones físicas, sino por la capacidad de amar y de dejarse amar.
La multitudinaria despedida de Xavier Argemí
Elisabet, quien participó en los actos del viaje apostólico del Papa a España —incluida la multitudinaria vigilia en Montjuïc y los encuentros en las calles de la ciudad condal—, ha destacado que el legado de su hermano entronca perfectamente con el lema de la visita de «Alza la mirada». Para esta enfermera barcelonesa, esa mirada elevada se sostiene diariamente en la oración, los sacramentos, la lectura del Evangelio y la íntima relación con Jesús, a quien define como «nuestro amigo y nuestro amor».