La cúpula de la Capilla Clementina de la Basílica de San Pedro, una de las obras decorativas más significativas de la Roma del siglo XVII, ha recuperado el esplendor de sus ricos mosaicos y estucado, tras concluir un proyecto de restauración iniciado en 2025
El Vaticano concluye la restauración de la cúpula de la Capilla Clementina en la Basílica de San Pedro
Las intervenciones, iniciadas en mayo de 2025 sobre 371 metros cuadrados de mosaicos y estucos del siglo XVII, han recuperado la legibilidad cromática del conjunto e integrado tecnología de modelado 3D para su conservación futura
La Fabbrica di San Pietro –la institución de la Santa Sede que se encarga de la conservación, el mantenimiento, la gestión artística y la seguridad de la Basílica de San Pedro en el Vaticano– ha anunciado la conclusión de la restauración conservativa de la cúpula de la Capilla Clementina, situada en la Basílica de San Pedro. Esta intervención recupera una de las empresas decorativas más relevantes del inicio del siglo XVII en Roma.
Iniciados en mayo de 2025, los trabajos han actuado sobre 371 metros cuadrados de mosaicos elaborados entre 1601 y 1604 sobre bocetos del pintor Cristofano Roncalli, apodado «il Pomarancio». El proyecto ha abarcado de forma paralela la restauración de los estucos de la época, devolviendo la cohesión cromática y formal a todo el monumento.
Innovación digital para la conservación
Para el registro de las actuaciones y el análisis del deterioro, los técnicos han empleado la metodología BIM (Building Information Modeling). A partir del modelo tridimensional de la cúpula, se ha creado un archivo digital actualizable que servirá de apoyo para las labores de control y mantenimiento que se realicen en el futuro.
Durante la fase operativa, los restauradores llevaron a cabo labores de limpieza controlada, depolvado, fijación de teselas y tratamiento de eflorescencias, así como consolidaciones superficiales y en profundidad. De forma complementaria, se retiraron elementos incongruentes, se sellaron las lagunas existentes y se aplicaron criterios de reversibilidad y compatibilidad físico-química en todos los materiales utilizados.
Un emblema de la Contrarreforma
La Capilla Clementina debe su nombre al Papa Clemente VIII (Ippolito Aldobrandini), promotor de su ornamento. Diseñada por Miguel Ángel Buonarroti y finalizada por Giacomo della Porta en 1580, esta estancia se erigió como contraparte simétrica de la Capilla Gregoriana en el complejo que rodea la Confesión de San Pedro.
Su programa iconográfico, articulado bajo la orientación doctrinal del cardenal Cesare Baronio en el periodo de la Contrarreforma, fue ejecutado por un equipo de diez maestros entre los que figuraban Marcello Provenzale, Paolo Rossetti y Ranuccio Semprevivo. En las pechinas de la estructura destacan las representaciones de los cuatro Doctores de la Iglesia, mientras que las lunetas albergan pasajes bíblicos y la cúpula ostenta adornos con querubines, guirnaldas y la heráldica de la familia Aldobrandini.