Un niño con un orzuelo, en una imagen de archivo

Un niño con un orzuelo, en una imagen de archivoGetty Images/Anna Vishnyak

Salud

Los orzuelos en verano se vinculan al aumento de actividades al aire libre y a una falta de higiene ocular

Esta inflamación afecta a dos millones de españoles y no existe una causa exacta conocida

El doctor Carlos Fernández-Vega, especialista en Oculoplastia del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, ha explicado que la llegada del verano se relaciona con la aparición de orzuelos, principalmente por el aumento de las actividades al aire libre en combinación con una «deficiente» higiene ocular.

Los forúnculos se producen cuando se inflaman las glándulas sebáceas del párpado, generando un bulto rojizo y doloroso que puede localizarse en el borde interno o externo del párpado.

Esta inflamación afecta a dos millones de españoles y no existe una causa exacta conocida. Cierto es que, cuando llega el verano, esta afección es más frecuente debido al «aumento de la sudoración, el contacto con aguas potencialmente contaminadas y el uso prolongado de cosméticos o filtros solares resistentes al agua. Y si no se mantiene una correcta limpieza en dicha zona, las glándulas pueden obstruirse y dar lugar a estas lesiones», afirma Fernández-Vega.

«En caso de que aparezca, lo primero es aplicar calor local mediante compresas tibias y realizar un suave masaje en la zona para favorecer el drenaje de la glándula. Si hay dolor, puede tomarse un analgésico. Es importante acudir al oftalmólogo si el orzuelo persiste más de diez días, si aumenta de tamaño o dolor, si se acompaña de fiebre o si se repite con frecuencia», ha añadido.

¿Cómo evitar su aparición?

El experto ha insistido en la importancia de tener una buena higiene diaria de los párpados. Limpiar la zona con suero fisiológico, discos de algodón o gasas estériles, así como usar jabones o champús específicos que no irriten los ojos.

De la misma forma, ha revelado que existen toallitas oftalmológicas desinfectantes con componentes como ácido hialurónico, árbol del té o extractos de manzanilla, que pueden «ser útiles» como parte de la rutina de limpieza.

Fernández-Vega también ha apuntado al uso de lágrimas artificiales para mantener la superficie ocular hidratada, sobre todo en ambientes secos o con aire acondicionado, así como a reducir la presencia de alérgenos o partículas. Asimismo, ha recomendado proteger los ojos con gafas adecuadas cuando estemos, especialmente, en la playa o en la piscina.

Los niños, los mayores, las personas con enfermedades oculares o aquellas que se han sometido recientemente a una cirugía ocular es «clave» que tengan protegidos los ojos frente a los efectos «nocivos» del sol, ya que una exposición prolongada a la radiación ultravioleta puede acabar causando daños oculares.

Es por ello que el experto ha instado, además de utilizar gafas de sol homologadas con filtros, usar también gorras o sombreros de ala ancha que aporten sombra y protección adicional.

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