Cápsula de vitamina D
Salud
Una dermatóloga avisa sobre las cápsulas solares y por qué no pueden sustituir a la crema
Un estudio publicado en 'Archives of Dermatological Research' reveló una mejora de la fotoprotección en el 80 % de los voluntarios tras tomar 240 mg de extracto de 'Polypodium' dos veces al día durante cinco días
Este verano, los nutricosméticos conocidos como cápsulas solares han vuelto a captar la atención como complemento frente al daño que causa la radiación solar. Estos productos prometen actuar desde el interior del organismo, reforzando la fotoprotección cutánea gracias a su contenido en extractos vegetales, antioxidantes y diversas vitaminas. No obstante, su uso no exime del empleo de cremas fotoprotectoras ni autoriza a exponerse al sol sin moderación.
La doctora Bibiana Pérez García, dermatóloga en el Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, explicó su mecanismo, aplicaciones y límites. En sus palabras, estas cápsulas no deben considerarse medicamentos, sino complementos alimenticios con propiedades preventivas o terapéuticas. Su función principal es mitigar el impacto negativo de los rayos ultravioleta en la piel, particularmente combatiendo el estrés oxidativo generado por la radiación UV.
Según indica esta especialista, los ingredientes habituales de estas cápsulas incluyen Polypodium leucotomos, diversos carotenoides como betacaroteno, licopeno, luteína o astaxantina, además de polifenoles y vitaminas E y C. También pueden incorporar niacinamida, té verde o resveratrol. Todos ellos ayudan a neutralizar los radicales libres, reduciendo así el daño celular, la inflamación y favoreciendo los procesos de reparación cutánea.
Cápsulas de vitamina D
Aunque hay estudios que respaldan parcialmente su eficacia, la doctora Pérez aclara que la evidencia científica aún no es concluyente. Cita un estudio reciente publicado en la revista Archives of Dermatological Research, donde se observó una mejora de la fotoprotección en el 80 % de los voluntarios tras tomar 240 mg de extracto de Polypodium dos veces al día durante cinco días. Pese a ello, reconoce que la relevancia clínica de estos hallazgos en condiciones reales sigue siendo limitada.
Estas cápsulas pueden resultar útiles como apoyo en casos de fotosensibilidad o afecciones como el melasma, y en pieles con signos de fotoenvejecimiento o propensas a hiperpigmentaciones postinflamatorias. También existen fórmulas adaptadas para niños. Aun así, no sustituyen las medidas clásicas de fotoprotección, como el uso de cremas solares, ropa adecuada o la búsqueda de sombra. Tal como insiste la dermatóloga, «las cápsulas solares no son una barrera contra la luz UV, y deben considerarse un complemento de fotoprotección, nunca un sustituto de las cremas».
Una creencia errónea habitual es pensar que estas cápsulas permiten broncearse sin peligro. Sobre ello, la doctora recuerda que deben entenderse siempre como un apoyo, no como vía libre para la exposición solar sin precauciones. Recomienda iniciar su consumo antes del inicio de la temporada de sol y mantenerlo durante toda la exposición, siempre respetando las dosis indicadas y prestando atención a posibles molestias digestivas.
Finalmente, la doctora Pérez subraya la importancia de adquirir estos productos a través de laboratorios acreditados, consultar al médico en caso de enfermedades o tratamientos en curso y, especialmente, acudir al dermatólogo en situaciones de patologías cutáneas o antecedentes de cáncer de piel para valorar su idoneidad.