En la mayoría de los casos la infección se inicia como un catarro normal

En la mayoría de los casos la infección se inicia como un catarro normalGTRES

Suben las infecciones respiratorias: cómo protegerse y qué precauciones tomar

Durante el mes en curso, se ha registrado un incremento en la circulación de virus respiratorios como el rinovirus, el adenovirus y el virus respiratorio sincitial (VRS), que impactan de forma particular en personas mayores y en quienes padecen enfermedades crónicas. Ante esta situación, los especialistas subrayan la importancia de la vacunación anticipada como herramienta clave para reforzar el sistema inmunológico y mitigar las consecuencias clínicas de estas infecciones.

«Adelantar la vacunación es una estrategia clave. El sistema inmunitario tarda entre dos y cuatro semanas en desarrollar una respuesta protectora tras la vacunación. Esta anticipación permite que la población de riesgo llegue al pico epidémico de gripe con defensas consolidadas, lo que disminuye la incidencia de complicaciones respiratorias, reduce los ingresos hospitalarios y contribuye a evitar la sobrecarga de los servicios de urgencias», expuso Pablo Turrión, director médico del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.

El peligro en los mayores

El efecto de estas enfermedades víricas no se limita al ámbito clínico. En personas de edad avanzada, síntomas como la fiebre, la fatiga o la dificultad para respirar pueden acarrear una pérdida significativa de autonomía, reducción de la movilidad e incluso aislamiento social. En este sentido, Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores, advirtió: «En muchos casos, estas infecciones actúan como desencadenante de otros problemas de salud ya presentes, como la descompensación de enfermedades cardiovasculares o respiratorias crónicas. Además, la hospitalización por una infección respiratoria aumenta el riesgo de deterioro cognitivo y de pérdida de masa muscular».

Qué hacer más allá de vacunarse

Con el objetivo de prevenir y reducir el impacto de estas infecciones, los expertos proponen una serie de medidas complementarias a la vacunación:

Refuerzo del sistema inmunitario: se recomienda mantener una alimentación variada y equilibrada, rica en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas de calidad, lo que garantiza el aporte de micronutrientes esenciales. A este aspecto se suma la importancia del descanso nocturno, fundamental para la regeneración celular, así como la práctica regular de ejercicio moderado, que ayuda a conservar un buen tono físico y fortalece las defensas del organismo.

Ventilación e higiene del aire en interiores: durante el otoño aumenta el tiempo que se pasa en espacios cerrados, lo que favorece la propagación de patógenos en ambientes mal ventilados. Por ello, se aconseja abrir las ventanas al menos diez minutos al día y emplear humidificadores, siempre con una limpieza adecuada para evitar la proliferación de hongos y bacterias. Asimismo, la eliminación del polvo contribuye a mejorar la calidad del aire.

Higiene de manos y uso de mascarillas: el lavado frecuente de manos, ya sea con agua y jabón o mediante soluciones hidroalcohólicas, sigue siendo uno de los métodos más eficaces para evitar contagios. En lugares con alta concentración de personas, como transportes públicos, centros sanitarios o eventos sociales, el uso de mascarilla ofrece una protección adicional, especialmente relevante para individuos inmunodeprimidos o con patologías respiratorias.

Atención médica ante síntomas persistentes: fiebre prolongada, tos intensa o dificultad para respirar no deben ser tomados a la ligera. Una consulta médica oportuna permite descartar coinfecciones o complicaciones, como neumonías o agravamientos de enfermedades respiratorias crónicas como el EPOC o el asma.

Puede empeorar la infección

Por último, Turrión concluyó que «estas infecciones tempranas también son relevantes porque pueden modificar la forma en que el sistema inmunitario responde a la gripe y a otros virus estacionales. En algunos casos, la exposición previa a determinados virus respiratorios puede intensificar la inflamación o influir en la severidad de los síntomas posteriores, lo que hace que el seguimiento clínico y la atención individualizada sean fundamentales».

En suma, la prevención, el cuidado del entorno y la anticipación en la vacunación se presentan como pilares imprescindibles para afrontar con solidez la temporada de infecciones respiratorias.

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