Joven durmiendo en la cama

Joven durmiendo en la camaGetty Images/iStockphoto

Salud

La calidad del descanso no depende de cuántas horas dormimos: así pueden marcar la diferencia nuestros sueños

En la investigación participaron 44 adultos sanos, los cuales pasaron hasta cuatro noches bajo observación en un laboratorio

Es común escuchar a menudo a familiares o amigos decir que se encuentran muy cansados porque han dormido poco. Sin embargo, que la causa de estos males sea la falta de horas de descanso no sería el motivo principal por el que sentirse con pocas energías. Según un estudio, existe otra razón de más peso para ello: la vividez de los sueños experimentados.

Esta investigación ha sido liderada por el profesor Giulio Bernardi, perteneciente a la institución europea de excelencia Escuela de Estudios Avanzados IMT Lucca. En ella participaron 44 adultos sanos, los cuales pasaron hasta cuatro noches bajo observación en un laboratorio. Cada participante fue sometido a más de mil despertares en total, durante los cuales los científicos registraron su actividad cerebral y sus relatos sobre experiencias mentales previas al despertar.

Los resultados fueron llamativos: los participantes dormían mejor y más profundamente cuando tenían sueños más inmersivos y llenos de contenido. Por el contrario, también notaron que las noches con peor calidad de descanso coincidían con aquellas en las que sus experiencias eran más vagas y superficiales.

Para el profesor Benardi, la clave de todo esto no reside en la presencia de actividad mental durante el descanso, sino en la calidad de esa experiencia. «No toda la actividad mental durante el sueño se percibe igual: la calidad de la experiencia, especialmente cuán inmersiva es, resulta determinante», confirmó el científico.

«Esto sugiere que los sueños pueden remodelar la forma en que el durmiente interpreta la actividad cerebral: cuanto más inmersivo es el sueño, más profundo se siente el descanso», añadió Benardi, en referencia a lo determinante que puede llegar a ser el grado de profundización en nuestras visiones nocturnas.

«Si los sueños ayudan a sostener la sensación de descanso profundo, entonces las alteraciones en el soñar podrían explicar por qué algunas personas se sienten poco descansadas pese a tener índices normales en estudios clínicos tradicionales», concluyó el investigador, dando a entender que la cantidad de horas que uno duerme no es lo más determinante para recuperar energía.

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