Un niño iluminado por un casco-bombilla que simboliza una gran idea

Un niño iluminado por un casco-bombilla que simboliza una gran ideaGetty Images / RichVintage

¿Por qué algunos recuerdos persisten mientras otros se desvanecen?

El cerebro puede generar de forma controlada fibras de amiloide para fijar experiencias sensoriales como recuerdos duraderos

La forma en que ciertos recuerdos logran permanecer en la memoria mientras otros se desvanecen ha intrigado a la ciencia durante más de un siglo. Una investigación reciente del Instituto Stowers aporta una respuesta sorprendente: el cerebro puede generar de forma controlada fibras de amiloide para fijar experiencias sensoriales como recuerdos duraderos. Este hallazgo, fruto de más de dos décadas de trabajo, revela un mecanismo insospechado del sistema nervioso, que permitiría entender mejor cómo se consolidan los recuerdos y ofrece nuevas perspectivas terapéuticas frente a enfermedades neurodegenerativas.

El estudio, publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, ha sido dirigido por el Dr. Kausik Si, director científico del Instituto Stowers. El trabajo se ha centrado en el papel de las proteínas chaperonas en la mosca de la fruta. Estas proteínas, conocidas por ayudar al plegamiento correcto de otras proteínas, han mostrado tener una función insólita: facilitar la formación de amiloides funcionales, esenciales para la consolidación de la memoria a largo plazo.

«Quería comprender cómo las proteínas inestables contribuyen a la creación de recuerdos estables», señaló el Dr. Si. «Y ahora tenemos evidencia definitiva de que existen procesos dentro del sistema nervioso que pueden tomar una proteína y convertirla en amiloide en un momento muy específico, en un lugar específico y en respuesta a una experiencia específica».

Tradicionalmente, los amiloides se han vinculado con enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson o la enfermedad de Huntington, en las que estas fibras proteicas dañan el tejido cerebral. No obstante, el estudio del Laboratorio Si confirma que no todos los amiloides son patológicos. En condiciones adecuadas, su formación puede ser deliberada y beneficiosa, desempeñando un papel clave en la codificación de la memoria.

El hallazgo se apoya en trabajos previos del laboratorio, entre ellos uno dirigido en 2020 por el Dr. Rubén Hervas, actualmente investigador en la Universidad de Hong Kong. Este estudio ya había mostrado que los amiloides podían servir como depósitos de información estable en organismos sencillos. Sin embargo, faltaba identificar el mecanismo que regula este proceso. La nueva investigación lo hace al descubrir una chaperona específica que guía la conversión de proteínas en amiloides funcionales.

Tras examinar una treintena de chaperonas en regiones cerebrales implicadas en la memoria, identificaron una nunca antes caracterizada que cumple esa función. La bautizaron con el nombre de Funes, en homenaje al personaje de Borges en «Funes el memorioso», símbolo de la memoria perfecta.

Reducir la toxicidad de amiloides

Para comprobar su papel, entrenaron a moscas para que asociaran un olor desagradable con una recompensa de azúcar. Aquellas con altos niveles de Funes conservaron la asociación durante 24 horas, señal inequívoca de memoria a largo plazo. En paralelo, las variantes de Funes que impedían el cambio estructural de Orb2 daban como resultado fallos en la consolidación de la memoria, lo que sugiere que esta chaperona es esencial en el proceso.

«El descubrimiento de esta proteína chaperona nos ha proporcionado una vía para abordar las enfermedades amiloides de una forma inesperada», indicó Si. Según explicó, la activación de estas chaperonas podría permitir reducir la toxicidad de amiloides patológicos o potenciar los amiloides funcionales, con implicaciones directas en el tratamiento de trastornos neurológicos.

Además, los investigadores hallaron que otras chaperonas con efectos sobre la memoria en la mosca tienen homólogos humanos vinculados genéticamente con enfermedades como la esquizofrenia. Aunque esto no implica que dichos trastornos sean provocados por alteraciones en las chaperonas, sí sugiere que podrían desempeñar un papel relevante como mediadoras en el procesamiento o almacenamiento de la información.

«En última instancia, las chaperonas podrían permitir que el cerebro perciba, procese o almacene información sobre el mundo exterior», afirmó Si quien añade: «Y en enfermedades en las que no vemos el mundo tal como es, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, podríamos imaginar que las chaperonas desempeñan un papel».

La investigación, que comenzó con el estudio de la memoria en organismos simples como la babosa marina, ha ido ampliando su alcance hasta llegar a vertebrados complejos, lo que sugiere que este mecanismo basado en amiloides podría ser universal en el reino animal. Así, un descubrimiento inicialmente impensado —el uso beneficioso de amiloides por parte del cerebro— no solo desafía concepciones arraigadas sobre las enfermedades neurodegenerativas, sino que abre un nuevo horizonte en la comprensión de la memoria y la cognición humanas.

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