Luz roja

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Por qué por la noche las luces de casa deberían ser rojas y no blancas

La luz roja cálida estimula la producción de melatonina

En los últimos años son muchas las voces que defienden cambiar la iluminación azul o blanca en interiores para regular el sueño y prevenir enfermedades. Un estudio realizado por neurocientíficos de la Universidad de West Virginia y publicado en Experimental Neurology vinculó la luz blanca nocturna con la inflamación, la muerte de células cerebrales y un mayor riesgo de mortalidad en pacientes cardíacos.

Randy Nelson, director del Departamento de Neurociencia de la Facultad de Medicina de la WVU, y Courtney DeVries, catedrática de Investigación Oncológica John T. y June R. Chambers de la WVU, recrearon un paro cardíaco en modelos animales. Esto interrumpió temporalmente el suministro de oxígeno al cerebro. Posteriormente, los investigadores y sus colegas dividieron a los modelos en tres grupos que pasarían las noches bajo luz roja tenue, luz blanca tenue y oscuridad, respectivamente.

Tras siete noches con este régimen, los investigadores evaluaron la salud de las neuronas de los modelos. La exposición a la luz blanca nocturna provocó múltiples resultados adversos.

El paro cardíaco tuvo más probabilidades de ser letal para los modelos del grupo de luz blanca, mientras que la tasa de mortalidad en el grupo de luz roja no fue diferente a la del grupo que permaneció en la oscuridad.

La exposición a la luz blanca por la noche también se correlacionó con una mayor muerte celular en el hipocampo, una parte del cerebro clave para la formación de la memoria, y una inflamación más agresiva en general.

«Cuando ves luz azul de longitud de onda larga a primera hora de la mañana, estas longitudes de onda largas ajustan tu reloj circadiano a exactamente 24 horas. El problema es que, si ves luz azul por la noche –de teléfonos, televisores, ordenadores y lámparas fluorescentes compactas–, esta altera tu sistema circadiano durante toda la noche. Esas luces nos parecen blancas, pero, francamente, son mayoritariamente azules», explicó Nelson. Sus investigaciones previas también habían asociado la luz azul nocturna con mayores tasas de obesidad, trastornos metabólicos y depresión.

Calidad del descanso

En esta misma línea, la empresa especializada en salud lumínica Nice Mood destaca el papel que desempeña la iluminación en la calidad del descanso. Según explica Endika Montiel, especialista en salud integrativa y cofundador de la compañía, determinados tipos de luz pueden influir directamente en los procesos biológicos relacionados con el sueño.

«Está demostrado que la luz azul o blanca mantiene el cerebro activo, lo que interfiere en la producción natural de melatonina, la hormona que regula el sueño, y puede dificultar el descanso. En cambio, la luz roja cálida y tenue tiene el efecto contrario, ya que estimula la producción de melatonina. Durante la noche, este tipo de iluminación favorece la relajación, reduce los niveles de estrés y prepara al cerebro para el descanso, lo que facilita conciliar el sueño y mejora su calidad», señala Montiel.

Beneficios de la luz roja

Entre los principales beneficios de la luz roja de baja intensidad, los especialistas destacan

  • Reducción de la inercia del sueño –la sensación de aturdimiento al despertar–
  • Mejora de la calidad del descanso
  • Mejor regulación del ritmo circadiano, al no confundir al cerebro haciéndole creer que es de día.
  • Ayudar a disminuir la fatiga visual provocada por la exposición prolongada a pantallas que emiten luz azul o blanca.

Los expertos recomiendan combinar este tipo de iluminación con hábitos de vida saludables y una rutina nocturna adecuada para combatir el insomnio. En este sentido, Montiel aconseja encender luces rojas entre una y dos horas antes de acostarse, con el objetivo de preparar al cerebro y al sistema nervioso para el descanso. Además, sugiere crear un entorno relajante antes de dormir, evitando el uso de pantallas y optando por actividades tranquilas como leer, escuchar música suave o encender una vela.

Hay que encender luces rojas entre una y dos horas antes de acostarse, con el objetivo de preparar al cerebro y al sistema nervioso para el descanso

«Este tipo de iluminación roja ofrece una alternativa real a las luces artificiales convencionales. Introducir pequeños cambios en la iluminación doméstica al atardecer puede aportar beneficios significativos para la salud y el bienestar, además de ayudar a contrarrestar los posibles efectos negativos de la luz azul», concluye Montiel.

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