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Cuatro razones avaladas por la medicina para hacer sentadillas de por vida

Las sentadillas son uno de los ejercicios más completos y accesibles para mejorar la condición física. Aunque suelen asociarse con unas piernas más fuertes o con una mejor apariencia física, sus beneficios van mucho más allá. Así lo explica el doctor Rodrigo Arteaga, quien destaca cuatro efectos positivos de este ejercicio que muchas personas desconocen.

Un impulso para el cerebro

Según el especialista, las sentadillas pueden contribuir a mejorar funciones cognitivas como la memoria, la atención y el aprendizaje. La razón está en las mioquinas, unas proteínas que los músculos liberan cuando se contraen y que ejercen efectos beneficiosos en distintos órganos del cuerpo.

Cuando se realiza un ejercicio que implica grandes grupos musculares, como las sentadillas, la producción de estas sustancias aumenta.

«Cuando tus músculos se contraen liberan mioquinas, proteínas que viajan por el cuerpo y ayudan a distintos órganos. Algunas de ellas llegan al cerebro apoyando muchas de estas funciones cognitivas. Y como las sentadillas activan muchos músculos al mismo tiempo, además de activar algunos de los músculos más grandes del cuerpo, este efecto es mayor».

Mejor control de la glucosa

Otro de los beneficios destacados es su impacto sobre el metabolismo de la glucosa. Los músculos de las piernas requieren una gran cantidad de energía para funcionar, energía que obtienen principalmente de la glucosa presente en la sangre.

Además, el tejido muscular tiene la capacidad de almacenar glucosa en forma de glucógeno, una reserva energética que el organismo utiliza cuando la necesita.

«Tus piernas necesitan mucha energía para moverse. Esa energía viene de la glucosa en sangre. Además, los músculos pueden guardar glucosa en forma de glucógeno, una reserva que tu cuerpo usa cuando necesita energía. Así que entre más músculo tienes y más lo usas, mejor puede manejar tu cuerpo la glucosa».

Protección para las articulaciones

Las sentadillas también ayudan a fortalecer músculos fundamentales para la estabilidad y protección articular, como los glúteos, los cuádriceps y los isquiotibiales. Estos grupos musculares absorben parte de las cargas que soportan las rodillas y la zona lumbar durante las actividades cotidianas.

Cuando la musculatura es débil, las articulaciones reciben una mayor presión, lo que puede favorecer la aparición de molestias o lesiones.

«Los glúteos, los cuádriceps y los isquiotibiales ayudan a absorber parte de la carga que cae sobre la rodilla o espalda baja. Cuando esos músculos están débiles hay más presión sobre tus articulaciones. Fortalecerlos con sentadillas ayuda a quitarles ese peso de encima».

Más autonomía a lo largo de la vida

Para Arteaga, uno de los beneficios más importantes de este ejercicio es su capacidad para preservar la independencia funcional con el paso de los años. Las sentadillas reproducen movimientos esenciales para la vida diaria, como levantarse de una silla, subir escaleras, cargar objetos o incorporarse desde el suelo.

«Las sentadillas entrenan movimientos que usas toda la vida. Levantarte de una silla, subir escaleras, cargar peso o entrar y salir del coche, levantarte del suelo sin ayuda… Esto te permite viajar más, caminar con menos cansancio, jugar con tus hijos y nietos y no estar negociando con tu cuerpo todo el tiempo».

El especialista recomienda incorporar este ejercicio al menos dos o tres veces por semana. Para quienes tienen dificultades para realizarlas de forma convencional, propone comenzar con una versión sencilla: sentarse y levantarse de una silla sin utilizar las manos como apoyo.

«Por eso haz sentadillas al menos dos o tres veces por semana. Si te cuesta, puedes comenzar levantándote y sentándote en una silla sin usar las manos. Progresa poco a poco, pero haz sentadillas toda la vida».

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