Los estudios aportan numerosas ventajas a la costumbre de masticar chicle
Ventajas y desventajas de masticar chicle
¿Qué pasa si nos tragamos un chicle?
El chicle está pensado para ser masticado pero en más de una ocasión hemos terminado tragándonos esa goma de mascar cuya base es el acetato de polivinilo o la goma de xantato, un plástico neutro que, según la creencia popular, puede permanecer en el estómago durante siete años antes de que pueda ser digerido. Pero, ¿es esto cierto?
La doctora Elizabeth Rajan, investigadora de la Clínica Mayo, asegura que aunque el chicle está diseñado para ser masticado y no tragado, generalmente no es dañino si se ingiere. Rajan asegura: «Si te tragas un chicle, es cierto que el cuerpo no puede digerirlo, pero no queda en el estómago. Se mueve relativamente intacto a través del aparato digestivo y se elimina con las heces», concluye.
Los expertos The Nemours Foundation afirman que «en casos excepcionales, tragar una gran cantidad de goma de mascar, o muchos trozos pequeños durante un período de tiempo corto, puede producir un bloqueo del aparato digestivo». Por esta razón, los menores de 5 años no deben masticar chicle.
Frente a los inconvenientes de masticar chicle, los estudios aportan numerosas ventajas a esta práctica siempre que la goma de mascar sea baja en azúcares y su consumo no sea excesivo.
Dr. Manuel Villapún, responsable de la Unidad de Endoscopia Digestiva del Hospital Nuestra Señora del Rosario, afirma, por su parte, que «masticar chicle puede ser bueno para generar saliva o disminuir el sarro, pero sí que genera gases porque hace que deglutas más aire del habitual».
Ventajas de masticar chicle
Desventajas de masticar chicle
Algunas de las desventajas de masticar chicles está en la propia composición de las gomas de mascar. La mayoría de los chicles tienen altos índices de azúcar que si no se realiza un buen cepillado puede producir caries, además de verse afectado el esmalte dental y producir problemas de sensibilidad.
Por otro lado, un estudio llevado a cabo en la universidad de Tel-Aviv a un grupo de adolescentes con migraña concluyó que existe una relación clara entre el hábito de masticar chicle y los trastornos de la articulación temporomandibular, y entre estos últimos y las jaquecas constantes. El estudio comprobó que los pacientes mejoraron al dejar de masticar chicle.