Estudiante con el móvil en clase

Estudiante con el móvil en claseGetty Images

La ciencia explica por qué las notificaciones del móvil consiguen desconcentrarte

Un nuevo estudio descubre que nuestra atención cambia varias veces por segundo

Nuevas investigaciones sugieren que la atención humana funciona en ciclos rápidos que alternan entre el enfoque y la distracción varias veces por segundo, un mecanismo que habría sido clave para la supervivencia, pero que en la actualidad podría hacernos más vulnerables a los estímulos digitales.

Según un estudio publicado en la revista PLOS Biology, la atención cambia de estado entre siete y diez veces por segundo. Este ritmo permitiría a las personas no concentrarse en exceso en un único elemento del entorno, facilitando detectar posibles riesgos o eventos relevantes, como un vehículo en movimiento o un obstáculo inesperado.

«Para nuestros antepasados, quienes debían monitorear constantemente el entorno en busca de depredadores mientras buscaban alimento, este era un rasgo beneficioso», explicó Ian Fiebelkorn, profesor adjunto de Neurociencia en el Instituto Del Monte de Neurociencia de la Universidad de Rochester y autor principal del estudio. Sin embargo, añadió, en el entorno actual «las ventanas rítmicas que generan cambios atencionales beneficiosos también podrían perjudicarnos», al aumentar la susceptibilidad a distracciones como las notificaciones o las pantallas cercanas.

Un patrón rítmico en el cerebro

El trabajo fue liderado por Zach Redding, investigador postdoctoral y primer autor del estudio. El equipo analizó la actividad cerebral de 40 participantes mediante electroencefalografía (EEG), mientras se les pedía concentrarse en un estímulo visual concreto y se introducían distractores en la pantalla.

Para asegurar la validez de los resultados, los investigadores excluyeron cualquier movimiento ocular registrado, de modo que los cambios detectados correspondieran únicamente a procesos internos de atención.

Los registros mostraron patrones rítmicos en los momentos en que la atención se desviaba hacia los distractores. Estos ciclos coincidían con fluctuaciones en la capacidad de los participantes para detectar correctamente el objetivo principal: cuando el rendimiento era peor, aumentaba la probabilidad de distracción.

pantallas y estímulos constantes

Los científicos estiman que estos cambios de atención pueden ocurrir cientos de miles de veces al día. En el contexto actual, marcado por pantallas y estímulos constantes, este mecanismo natural podría facilitar la interrupción de tareas y la pérdida de concentración.

Además, los hallazgos podrían tener implicaciones en el estudio del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Según Fiebelkorn, el cerebro típico alterna entre estados que favorecen el enfoque y otros que facilitan el cambio de atención, mientras que en personas con TDAH esa alternancia podría ser menos frecuente, lo que afectaría la flexibilidad cognitiva.

El equipo considera que comprender estos ciclos podría abrir la puerta a nuevas estrategias para mejorar la concentración y gestionar mejor la atención en entornos digitales.

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