La mandarina contiene vitaminas que refuerzan las defensas
Los beneficios de la mandarina en el corazón y el cerebro
La mandarina es una de esas frutas que no suele faltar en la despensa durante los meses de otoño e invierno. Rica en vitaminas y minerales, este cítrico no solo aporta un sabor refrescante, sino también una valiosa ayuda para fortalecer las defensas frente al frío. Esta fruta aporta vitamina C y una mayor presencia de provitamina A, esencial para la salud de la piel y la vista. También es fuente de vitaminas del grupo B, potasio, magnesio y ácidos cítricos y oxálico, que contribuyen a la hidratación, al buen funcionamiento muscular y al fortalecimiento del sistema inmunitario.
Ahora, un estudio impulsado por el Instituto de Investigación Sanitaria Incliva ha confirmado que el consumo de mandarinas tiene la capacidad de modificar de manera notable la expresión del genoma. La investigadora Raquel Pérez ha presentado los primeros resultados «potencialmente relevantes» obtenidos tras analizar el impacto de una dieta suplementada con mandarina en los dos primeros órganos estudiados: el corazón y el cerebro.
Corazón y cerebro
A nivel de corazón se han identificado correlaciones positivas en cambios de expresión en genes relacionados con un aumento de la respiración celular, de la función mitocondrial, así como con su potencial respuesta al estrés oxidativo y vascularización, sugiriendo un potencial efecto positivo sobre el funcionamiento de este órgano. Un segundo resultado relevante también en corazón, y a partir de la ingesta de mandarina, es la reducción significativa de TGF-β, un biomarcador encontrado frecuentemente aumentado en diferentes tipos de cáncer.
Por otro lado, el análisis transcriptómico y proteómico ha permitido identificar cambios consistentes en la expresión de genes vinculados al control del ritmo circadiano en el cerebro. La regulación de estos ritmos es un campo de creciente interés por su influencia directa en la salud y el bienestar del organismo.
Los investigadores advierten que la relevancia fisiológica de los cambios producidos en este caso por una dieta rica en mandarina aún no está clara, pero es una puerta «muy interesante» donde extender procesos de validación derivados de este proyecto. Los primeros resultados son «prometedores» pero «deben interpretarse con cautela ya que han sido obtenidos a partir de una población de animales pequeña, y no deben extrapolarse sin validaciones adicionales».