Afro-american man exhaling cigarette smoke, felling cool, harming health

Un estudio destaca el riesgo de infarto e ictus asociado con el inicio temprano del tabacoGetty Images

Fumar antes de los 20 años deja secuelas que pueden durar toda la vida

Un estudio destaca el riesgo de infarto e ictus asociado con el inicio temprano del tabaco

el tabaco, a pesar de los esfuerzos de salud pública, sigue siendo la principal causa de enfermedad y muerte evitable a nivel mundial. Según datos del ministerio de Sanidad, en España el tabaco causa más de 50.000 muertes anuales y su consumo se asocia con la aparición de 35 enfermedades, como las patologías cardiovasculares, la EPOC, el cáncer de pulmón o la diabetes.

El humo del tabaco contiene más de 5.300 sustancias químicas, de las que más de 200 son venenosas y más de 70 cancerígenas. Algunas de esas sustancias son volátiles pero otras se acumulan en el organismo, pudiendo permanecer durante mucho tiempo. Hasta ahora, la mayoría de los estudios sostenían que cuantos más años de hábito, peores eran los pronósticos. Estudios epidemiológicos a gran escala han proporcionado abundante evidencia clínica que sugiere que una mayor cantidad de paquetes-año de exposición al tabaco resulta en mayores riesgos de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular.

Sin embargo, investigadores del Hospital Universitario Nacional de Seúl (Corea), tras analizar datos de más de 9,2 millones de adultos, han establecido una nueva relación sobre los riesgos específicos asociados a la edad de inicio del tabaquismo.

Fumar antes de los 20 años

La principal conclusión del trabajo, publicado en Nature, no deja dudas: empezar a fumar antes de los 20 años puede tener graves consecuencias para la salud a largo plazo, incluso después de décadas de haberlo dejado.

El estudio examinó a 9.295.979 adultos coreanos que se sometieron a exámenes de salud en 2009. Ninguno de los participantes tenía cardiopatías preexistentes ni antecedentes de accidente cerebrovascular, y aproximadamente 3,7 millones eran fumadores. De estos fumadores, casi una cuarta parte había empezado a fumar antes de los 20 años y el 2 % antes de los 15.

Los científicos estudiaron la incidencia de infartos, accidentes cerebrovasculares y muertes por cualquier causa, junto con diversos factores de riesgo como el hábito de fumar, la edad, el sexo, el peso corporal, la presión arterial, los niveles de colesterol, la presencia de diabetes, el consumo de alcohol y la frecuencia de ejercicio físico.

Los resultados corroboraron que comenzar a fumar antes de los 20 años supone un riesgo significativo para la salud a largo plazo. El impacto más grave se observó en quienes iniciaron el consumo de tabaco a edades tempranas y mantuvieron un hábito intenso, superior a 20 paquetes al año. Incluso entre los exfumadores, el riesgo continuó siendo mayor que el de quienes nunca fumaron.

En comparación con los no fumadores, este grupo presentó más del doble de riesgo de sufrir un infarto y cerca de un 80 % más de probabilidades de padecer un accidente cerebrovascular. Además, registró un aumento significativo del riesgo de muerte durante el período de seguimiento, que se extendió por una media de 9,3 años.

Los investigadores ofrecen, un aliciente para dejar de fumar cuanto antes ya que los datos revelan que el riesgo de sufrir un evento cardiovascular disminuye de forma significativa durante la primera década tras abandonar el tabaco. No obstante, incluso tres décadas después de dejar de fumar, los exfumadores continúan presentando un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular en comparación con quienes nunca han fumado.

Cuanto más temprano se inicia el consumo de tabaco, mayor es el daño acumulativo de cada cigarrillo con el paso del tiempo

La investigación también confirmó que aquellos fumadores que empezaron con el hábito en la adolescencia obtuvieron peores resultados de salud que aquellos que iniciaron el hábito en la edad adulta, a partir de los 20 años. En particular, quienes empezaron antes de los 15 años mostraron el mayor riesgo de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, enfermedad cardiovascular en general y mortalidad.

Según los investigadores, cuanto más temprano se inicia el consumo de tabaco, mayor es el daño acumulativo de cada cigarrillo con el paso del tiempo. Esta situación podría explicarse por una mayor vulnerabilidad de los vasos sanguíneos en edades tempranas y por la posibilidad de que el daño arterial comience ya en la infancia.

Los expertos señalan que fumar a una edad temprana favorece procesos inflamatorios crónicos, altera los niveles de colesterol y la coagulación sanguínea y aumenta la dependencia a la nicotina. Además, quienes comienzan a fumar jóvenes tienden a consumir más alcohol, realizar menos actividad física y mantener dietas menos saludables.

Pero estos efectos nocivos no solo están vinculados a grandes fumadores. El estudio encontró que fumar entre dos y cinco cigarrillos por día estaba asociado con un riesgo 50 por ciento mayor de insuficiencia cardíaca y un riesgo 60 por ciento mayor de muerte por cualquier causa, en comparación con no fumar nunca.

El autor principal del estudio, el doctor Jung Hun Koh, subrayó que estos hallazgos buscan reforzar las estrategias de prevención del tabaquismo dirigidas a los jóvenes: «El inicio temprano del hábito de fumar puede estar asociado a una adicción más fuerte y a conductas sociales perjudiciales», afirmó.

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