Una incorrecta limpieza de la nevera puede dar lugar al desarrollo de microorganismos
La solución casera para limpiar la nevera y evitar listeria y salmonella
La nevera es uno de los electrodomésticos básicos y de mayor uso dentro de una casa pero una incorrecta limpieza puede dar lugar al desarrollo de microorganismos que pueden ocasionar graves riesgos de salud. Los expertos recomiendan limpiar el frigorífico a fondo al menos una vez al mes. Esto, que a primera vista, suele percibirse como una tarea simple –sacar los alimentos, limpiar con una esponja y jabón, y volver a recolocar todo– no siempre es suficiente para garantizar una higiene adecuada.
La ingeniera en los alimentos Mariana Zapién, explica en un vídeo en sus redes sociales que en las neveras de los hogares es común encontrar bacterias patógenas como Escherichia coli, Listeria o Salmonella. Estos microorganismos pueden permanecer en paredes, cajones y repisas incluso después de una limpieza básica y representar un riesgo para la salud si entran en contacto con alimentos frescos.
Ante este panorama, la especialista enfatiza la necesidad de ir más allá de lo visible y realizar una desinfección adecuada del frigorífico. Este paso, que con frecuencia se omite, es el que realmente distingue una nevera aparentemente limpia de una verdaderamente higiénica.
Vaciar, limpiar y enjuagar
El procedimiento comienza con el vaciado completo del refrigerador y la eliminación de productos caducados o en mal estado. Posteriormente, se recomienda limpiar el interior con una esponja suave –preferentemente destinada solo para este uso– y jabón neutro o un limpiador doméstico. Con ello, deben frotarse cuidadosamente paredes, repisas y cajones para retirar restos de alimentos y líquidos derramados.
Cuando existen manchas difíciles, puede utilizarse una fibra de mayor firmeza, siempre asegurando un enjuague adecuado con agua limpia. Al finalizar, es importante pasar una bayeta o un paño de microfibra húmedo para eliminar cualquier residuo de detergente, ya que estos pueden alterar el olor e incluso el sabor de los alimentos almacenados.
Una vez concluida la limpieza, se debe proceder a la desinfección, considerada la etapa más relevante del proceso. Zapién sugiere preparar una solución casera a base de una cucharada de hipoclorito de sodio –que suele formar parte de blanquedores comerciales– por cada litro de agua. Esta mezcla debe aplicarse con un atomizador sobre todas las superficies internas, procurando que permanezcan visiblemente húmedas durante al menos seis minutos para asegurar la eliminación de microorganismos.
Transcurrido ese tiempo, la solución debe retirarse con un paño limpio y húmedo, y dejar que el interior del refrigerador se seque completamente al aire antes de volver a introducir los alimentos. Según la especialista, este procedimiento disminuye de manera significativa la presencia de bacterias capaces de sobrevivir y multiplicarse incluso a bajas temperaturas.
Prevenir riesgos
La ingeniera subraya que la limpieza y desinfección del frigorífico debe realizarse de forma periódica, y no solo cuando hay derrames o malos olores. Mantener una adecuada higiene interna contribuye a una mejor conservación de los alimentos, previene la contaminación cruzada y reduce el riesgo de enfermedades de origen alimentario.
Finalmente, recomienda mantener la temperatura del refrigerador entre 3 y 5 grados centígrados, evitar la sobrecarga de las bandejas y revisar con regularidad las juntas de la puerta, ya que en estas zonas suele acumularse humedad que favorece el desarrollo de microorganismos.