Hernias inguinales

La cirugía de hernias inguinales evoluciona: menos invasión y una recuperación adaptada a cada pacienteGetty Images

Hernias inguinales: qué ventajas puede ofrecer la cirugía laparoscópica frente a la abierta

El doctor Enrique Aycart destaca la importancia de individualizar el tratamiento

No todas las hernias inguinales son iguales ni todos los pacientes necesitan el mismo tratamiento. Por eso, elegir la técnica quirúrgica más adecuada en cada caso resulta fundamental para mejorar los resultados de la intervención y facilitar la recuperación. Entre las opciones disponibles, la laparoscopia permite reparar determinadas hernias mediante pequeñas incisiones y puede reducir las molestias después de la cirugía, además de favorecer una vuelta más temprana a la actividad cotidiana en pacientes seleccionados.

Las hernias se producen cuando un órgano o tejido sobresale a través de una zona debilitada de la pared muscular o del tejido que lo mantiene en su posición. Son un motivo frecuente de consulta quirúrgica y, aunque no siempre requieren una intervención inmediata, pueden necesitar cirugía cuando causan molestias, aumentan de tamaño o existe riesgo de complicaciones.

El doctor Enrique Aycart, jefe del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Marbella, insiste en que la elección del tratamiento debe partir de una valoración individualizada.

«No todas las hernias son iguales y, por tanto, no todos los pacientes deben recibir el mismo tratamiento», explica el especialista.

Cirugía laparoscópica

Una de las alternativas es la cirugía laparoscópica, una técnica mínimamente invasiva que permite reparar determinados defectos de la pared abdominal a través de pequeñas incisiones. En el caso de las hernias inguinales, procedimientos como la TAPP y la TEP permiten colocar una malla de refuerzo en un plano anatómico adecuado.

Cuando están indicadas y se realizan por equipos con experiencia, estas técnicas pueden ofrecer ventajas frente a determinados abordajes abiertos, especialmente en el control del dolor postoperatorio y la recuperación funcional. En algunos pacientes, también pueden reducir el riesgo de desarrollar dolor inguinal crónico.

Sin embargo, la tecnología por sí sola no determina el éxito de una intervención. Como recuerda el doctor Aycart, la decisión debe responder a las necesidades clínicas de cada persona. «La mejor técnica no es necesariamente la más novedosa, sino aquella que ofrece mayor seguridad y mejores resultados para un paciente concreto», señala.

El servicio cuenta, además, con tecnología de laparoscopia tridimensional, que permite apreciar mejor la profundidad y facilita la identificación de las estructuras anatómicas durante la operación.

Intervención abierta

Pese a los avances de la cirugía mínimamente invasiva, la intervención abierta sigue siendo una opción necesaria en determinados casos. La elección depende de factores como el tipo y el tamaño de la hernia, las operaciones previas y el estado general del paciente.

Para quienes cumplen los criterios adecuados, la laparoscopia puede ayudar a reducir el dolor después de una cirugía de hernia inguinal y facilitar la vuelta a las actividades habituales. En determinados casos, la intervención puede realizarse mediante cirugía mayor ambulatoria, lo que permite al paciente regresar a casa el mismo día, siempre que su situación clínica y las condiciones de seguridad lo permitan.

La recuperación, no obstante, varía de una persona a otra. No existe un plazo único para volver al trabajo, practicar deporte o retomar los esfuerzos físicos. Influyen el tipo de hernia, la técnica empleada y las características de cada paciente.

De ahí la importancia de una valoración previa y de un seguimiento adecuado tras la operación. Ambos permiten orientar la recuperación, resolver dudas y detectar posibles complicaciones.

«El beneficio más evidente para el paciente es que muchas intervenciones de hernia pueden realizarse actualmente con una agresión quirúrgica menor y una recuperación considerablemente más rápida que en el pasado», afirma el doctor Aycart.

El objetivo es que la persona pueda recuperar su rutina con las mayores garantías posibles, sin perder de vista que los tiempos y las recomendaciones deben ajustarse a cada situación clínica.

La finalidad no se limita a reparar el defecto de la pared abdominal. También consiste en reducir las complicaciones, controlar el dolor y ayudar al paciente a recuperar su calidad de vida lo antes posible.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas