Aceite de Oliva

Aceite de OlivaCarlos Gawronski

Cuál es la mejor forma de conservar el aceite de oliva, según los expertos

El aceite de oliva virgen, especialmente el virgen extra, destaca por sus beneficios para la salud. Actúa como antioxidante natural y antiinflamatorio gracias a su contenido en polifenoles, vitamina E y carotenoides. Estos compuestos ayudan a proteger las células del daño oxidativo y a retrasar el envejecimiento celular, contribuyendo así al bienestar general del organismo.

Sin embargo, cuando se compra un aceite de calidad, es habitual preguntarse cuál es la mejor forma de conservarlo. Expertos de Gaudea, explican que hay tres factores clave: luz, aire y temperatura.

Factores clave

Los tres elementos que más influyen en la conservación del aceite de oliva son la luz, el aire y la temperatura. Por ello, lo más recomendable es guardarlo en un lugar oscuro, fresco y seco, siempre en un envase bien cerrado.

La luz y el contacto con el aire aceleran el proceso de oxidación, lo que provoca que el aceite pierda calidad con mayor rapidez. Por esta razón, es importante evitar la exposición directa al sol y utilizar recipientes herméticos, preferiblemente opacos, que ayuden a mantener intactas sus propiedades organolépticas.

En cuanto a la temperatura, lo ideal es mantener el aceite alrededor de los 18 °C. Más que alcanzar una cifra exacta, lo fundamental es evitar cambios bruscos. Las temperaturas muy altas (por encima de 25 °C) pueden deteriorarlo, pero tampoco es aconsejable guardarlo en el frigorífico.

Además, el aceite de oliva es un producto sensible que puede absorber fácilmente los olores de otros alimentos. Por ello, conviene mantenerlo alejado de sustancias con aromas intensos para evitar que adquiera sabores indeseados.

Un truco útil consiste en rellenar un pequeño frasco para el consumo diario. De esta forma, el resto del aceite permanecerá bien protegido en su envase original y conservará sus cualidades durante más tiempo.

En general, el aceite de oliva puede mantenerse en buen estado alrededor de un año y medio. No obstante, un aceite sin filtrar puede empezar a perder propiedades en unos seis meses, mientras que un buen aceite de oliva virgen extra, bien almacenado, puede conservar sus cualidades incluso hasta tres años.

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