Elderly man tries to hear his spouse. The life of retirees. Hearing problems

En pruebas auditivas básicas se observan patrones distintos entre hombres y mujeresGetty Images/iStockphoto

Hombres y mujeres no escuchan igual: la explicación está en las hormonas

En pruebas auditivas básicas se observan patrones distintos entre hombres y mujeres

Las hormonas tienen capacidad para modificar el modo en que se comportan las células del cerebro, incluidas aquellas situadas en las zonas encargadas de procesar la información auditiva. Así lo sostiene un estudio desarrollado en la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, que pone el foco en la relación entre los cambios hormonales y la audición, un ámbito en el que las diferencias entre hombres y mujeres han sido durante mucho tiempo poco atendidas por la investigación médica.

Durante buena parte de la historia de la medicina, el varón ha sido tomado como referencia principal en los estudios científicos. A partir de esos resultados, las conclusiones se han aplicado de forma general a toda la población, también a las mujeres. Sin embargo, la evidencia acumulada en los últimos años ha mostrado que existen diferencias entre los sexos en numerosos aspectos vinculados a la percepción humana, entre ellos la manera en que se perciben y procesan los sonidos.

En la última década, la comunidad científica ha empezado a prestar mayor atención a estas particularidades y a sus posibles consecuencias sobre la salud. En ese contexto se enmarca el trabajo de Anhelina Bilokon, investigadora de la Universidad de Maryland, que ha presentado sus conclusiones sobre la variabilidad auditiva dependiente del sexo en la 190.ª Reunión de la Sociedad Acústica de América.

«La audición es muy precisa y sensible, y por eso, incluso pequeños cambios hormonales en las áreas que regulan y procesan el sonido pueden tener un efecto», detalla Bilokon. La investigadora añade que «cuando los niveles hormonales cambian o fluctúan, las estructuras y los procesos que sustentan la audición también pueden cambiar y fluctuar».

Pruebas auditivas

El estudio parte de una constatación sencilla, pero relevante: en pruebas auditivas básicas se observan patrones distintos entre hombres y mujeres. En el caso de los hombres, los datos apuntan a un deterioro más temprano y progresivo. En las mujeres, en cambio, se aprecian variaciones regulares cada mes durante la menstruación, así como cambios más bruscos asociados a la menopausia. Esta diferencia no se limita a medir si una persona oye mejor o peor, sino que obliga a analizar cómo evolucionan los procesos auditivos y de qué manera interactúan con otros acontecimientos biológicos significativos.

Para avanzar en esa línea, Bilokon ha reexaminado datos auditivos ya existentes. Su objetivo no es únicamente valorar la capacidad de audición de los participantes, sino observar cómo dicha capacidad puede alterarse con el paso del tiempo y bajo la influencia de cambios hormonales. «La audición no está exenta de la influencia de otros aspectos biológicos de la salud humana», destaca.

La investigadora considera que estas variaciones son esenciales para interpretar de forma adecuada los indicadores del deterioro auditivo. Por ello, anima a otros científicos a incorporar de manera más completa las diferencias de sexo y los efectos hormonales en sus trabajos. A su juicio, estudiar estos factores permitiría comprender mejor una realidad que va más allá de la simple detección de sonidos, ya que afecta a la forma en que el cerebro procesa la información auditiva.

Además de presentar pruebas sobre la variabilidad auditiva dependiente del sexo, el trabajo plantea la necesidad de realizar estudios adicionales que ayuden a precisar el alcance de estas diferencias. «Existen directrices bien establecidas para el estudio de las diferencias sexuales que provienen de campos afines, y espero que nuestros esfuerzos a lo largo del tiempo proporcionen enfoques sobre el comportamiento auditivo que puedan adaptarse fácilmente a diferentes laboratorios», relata Bilokon.

En último término, conocer mejor las diferencias auditivas entre hombres y mujeres puede ofrecer herramientas útiles para abordar la pérdida de audición de una manera más individualizada. Esa personalización no beneficiaría solo a las mujeres, sino al conjunto de los pacientes, al permitir diagnósticos más ajustados y tratamientos mejor orientados.

«Este trabajo consiste en mejorar nuestra comprensión de la audición para todos», comenta Bilokon. La investigadora concluye que «Al reconocer simplemente las diferencias biológicas reales, podemos orientar nuestro enfoque científico hacia diagnósticos más precisos y una mejor atención».

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