Marta León recomienda las semillas que regulan las hormonas

Marta León recomienda las mejores semillas que regulan las hormonasGetty

Las seis semillas que ayudan a regular las hormonas de forma natural

Cuando se habla de microbiota intestinal, lo habitual es relacionarla con la digestión o el sistema inmunitario. Sin embargo, los especialistas recuerdan que también desempeña un papel fundamental en el equilibrio hormonal.

Uno de los elementos más relevantes en este ámbito es el llamado estroboloma, un conjunto específico de bacterias intestinales capaz de influir en el metabolismo de los estrógenos. Un desequilibrio en este conjunto de bacterias explica muchos de los síntomas sin diagnóstico que sufren miles de mujeres.

La experta en alimentación y salud hormonal femenina, Marta León, señala que la clave para recuperar el equilibrio podría encontrarse en un gesto tan simple como revolucionario: la introducción estratégica de seis semillas esenciales en la dieta diaria.

El impacto de estos alimentos se vuelve crucial durante la perimenopausia y la menopausia. Cuando los ovarios reducen drásticamente su actividad, el cuerpo femenino necesita nuevos aliados:

Semillas para tus hormonas

  • Lino: Aporta lignanos —que ofrecen una actividad estrogénica suave cuando el cuerpo más la necesita—, además de omega-3 y fibra prebiótica.
  • Chía: Destaca por su potente efecto omega-3 antiinflamatorio. Sésamo: Un blindaje directo para la salud ósea gracias a su alta concentración de calcio y lignanos.
  • Calabaza y Girasol: Una combinación que protege el sistema cardiovascular en la posmenopausia gracias al zinc, magnesio, vitamina E y selenio.
  • Cáñamo: Una fuente excepcional de proteína completa e hierro.

El escudo tiroideo

El desequilibrio hormonal no se limita a los estrógenos. Las estadísticas revelan una brecha de género médica alarmante: las mujeres tienen diez veces más probabilidades de sufrir trastornos tiroideos que los hombres.

La tiroides depende directamente de nutrientes que escasean en la dieta actual. Minerales esenciales como el selenio, el zinc y el magnesio —fundamentales para el correcto funcionamiento de esta glándula— se encuentran concentrados de forma natural en las semillas de calabaza, girasol y sésamo.

La regla de oro

Sin embargo, la ciencia de la nutrición hormonal exige precisión. De nada sirve añadir estos superalimentos a la cesta de la compra si se comete el error más común en la cocina: consumirlos enteros o procesarlos de forma inadecuada. La advertencia de la experta es tajante: las semillas deben consumirse siempre molidas en frío.

La cáscara del lino, por ejemplo, es tan resistente que el sistema digestivo humano es incapaz de romperla, por lo que se expulsa intacta sin absorber sus propiedades. Por otro lado, si las semillas se muelen en casa generando calor (como ocurre con algunas batidoras o molinillos potentes), los ácidos grasos esenciales se oxidan al instante, anulando por completo sus beneficios de salud.

En la medicina hormonal, el método de preparación es tan importante como el ingrediente mismo.

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