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El lactato, de «demonio» a posible aliado del deporte de élite

La nueva estrategia nutricional que llega al ciclismo de élite

Durante décadas, el lactato se asoció con el ardor muscular, la fatiga y el límite fisiológico del deportista. Sin embargo, en 2026 esta molécula ha comenzado a incorporarse de forma deliberada a las estrategias nutricionales de algunos ciclistas profesionales, abriendo una nueva vía en la nutrición de resistencia.

En el pasado Tour de Francia, Tadej Pogačar utilizó un desarrollo de nutrición deportiva creado en colaboración con su equipo, UAE Team Emirates XRG, que combinaba una elevada cantidad de carbohidratos con 10 gramos de lactato sódico. Al mismo tiempo, otra firma española presentó una formulación basada en otras fuentes de lactato.

La idea de utilizar el lactato como fuente de energía no es nueva. En los años 80, el investigador George Brooks desarrolló la teoría del Lactate Shuttle o Lanzadera de Lactato, según la cual esta molécula no es simplemente un residuo metabólico, sino que puede transportar energía entre diferentes células y tejidos.

La investigación posterior ha reforzado este cambio de paradigma. El organismo produce lactato continuamente, incluso cuando dispone de oxígeno, y tejidos como el corazón, el cerebro y los músculos pueden utilizarlo como combustible.

«Durante muchos años se ha interpretado el lactato erróneamente por correlación: aumentaba cuando se disparaba la intensidad y aparecía la fatiga, así que se concluyó que era parte del problema y se le asignó una causalidad incorrecta. El gran salto conceptual ha sido comprender que forma parte de una forma protagonista del sistema energético del organismo», explica Carlos Morales, Product Manager de Aurora Intelligent Nutrition (AIN).

Deporte de élite

Según el equipo de I+D+i de AIN, tres factores explican el creciente interés por el lactato exógeno.

El primero es el avance de la ciencia fisiológica. Además de su función energética, el lactato se estudia como molécula de señalización metabólica o «lactormona», especialmente a raíz de los descubrimientos sobre la lactilación y su posible papel en la función mitocondrial.

El segundo es la evolución de las tecnologías de formulación. Las dificultades relacionadas con la concentración, el sabor y, especialmente, la tolerancia gastrointestinal habían limitado su utilización. Los nuevos desarrollos buscan permitir el consumo de dosis relevantes sin provocar molestias digestivas durante esfuerzos de alta intensidad.

El tercero es su llegada a la alta competición. La aparición casi simultánea de diferentes desarrollos en el ciclismo profesional refleja el interés creciente de la industria por esta vía nutricional.

«Cuando diferentes grupos de investigación, compañías de nutrición y equipos de élite empiezan a explorar de forma simultánea una misma molécula, no estamos ante una moda pasajera. Estamos ante una nueva forma de entender la nutrición energética en el deporte de resistencia y una de las corrientes de innovación más significativa de la próxima década», señala Morales.

Una estrategia todavía por definir

Pese al interés que está despertando la suplementación con lactato, todavía quedan cuestiones por resolver, como las dosis adecuadas, el momento óptimo de consumo y su posible combinación con los carbohidratos tradicionales.

Para AIN, el reto no consiste simplemente en añadir lactato a una fórmula convencional, sino en desarrollar una matriz que permita seleccionar la forma química adecuada, combinarla con fuentes de glucosa y fructosa y mantener una buena tolerancia durante el ejercicio intenso.

«La historia del lactato demuestra a la perfección cómo funciona la innovación en nutrición», concluye Morales. «Primero evoluciona nuestra comprensión de la fisiología. Después aparece la tecnología que permite convertir ese hallazgo en producto. Y finalmente llega el deporte de élite para poner a prueba hasta dónde puede llevarnos en el mundo real».

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