Un nuevo estudio demuestra que los hábitos saludables fomentan la «flexibilidad psicológica»
¿Quieres controlar el estrés? Empieza por dormir, desayunar y hacer ejercicio
Un nuevo estudio demuestra que los hábitos saludables fomentan la «flexibilidad psicológica»
Gestionar el día a día puede resultar estresante y llegar a bloquear mentalmente a una persona. Si en alguna ocasión te has sentido incapaz de afrontar una situación estresante, tres hábitos sencillos, pero comprobados científicamente, como son dormir, desayunar y hacer ejercicio, podrían ayudar.
Una nueva investigación de la Universidad de Binghamton explica que desayunar de forma saludable, hacer ejercicio con regularidad y dormir bien podrían ser la solución a este problema. La ciencia asegura que estos factores son clave para desarrollar la llamada flexibilidad psicológica.
Flexibilidad psicológica
Pero, ¿qué es exactamente la flexibilidad psicológica? Se trata de la capacidad de adaptar pensamientos, emociones y comportamientos a situaciones cambiantes de forma equilibrada y constructiva. En lugar de quedarse bloqueadas ante el estrés, las personas con esta habilidad pueden tomar distancia, procesar lo que sienten y responder de manera más eficaz.
En este sentido, la profesora asociada de estudios de salud y bienestar Lina Begdache, autora principal del trabajo, ilustra esta idea con un ejemplo cotidiano: «Quizás conozcas a alguien que mantiene la calma bajo presión» y añade: «Esa persona que pierde un vuelo y, en lugar de entrar en pánico, se adapta con serenidad a la situación puede que siga sintiéndose estresada, pero es capaz de manejarlo mejor gracias a su flexibilidad psicológica».
Esta capacidad, según explica la investigadora, guarda relación con lo que comúnmente se entiende como resiliencia, aunque introduce matices relevantes. «Se podría decir que son personas resilientes, pero también poseen lo que se denomina flexibilidad psicológica. Son capaces de cambiar su forma de pensar sobre la situación y utilizar sus recursos cerebrales para afrontar el estrés», subraya Begdache, poniendo el acento en el papel activo de los procesos mentales.
En el estudio, realizado junto a Jason Cherry y Alexander J. Talkachov, se encuestó a cerca de 400 estudiantes universitarios sobre su alimentación, sueño, ejercicio y otros hábitos de vida.
Los resultados mostraron que mantener rutinas saludables de forma constante –como desayunar, hacer ejercicio regularmente y dormir bien– se asocia con una mayor flexibilidad psicológica. A su vez, esta mejora la resiliencia mental y ayuda a gestionar el estrés de forma más eficaz.
Los cuatro puntos clave
Entre los principales hallazgos del estudio se incluyen:
- Desayunar cinco o más veces por semana se asocia con una mayor resiliencia a través de procesos de flexibilidad psicológica.
- Las personas que duermen menos de seis horas tienden a tener menos resiliencia y menos flexibilidad psicológica.
- El ejercicio, incluso de 20 minutos o más, se asocia con la flexibilidad psicológica y la resiliencia.
- Tomar aceite de pescado varias veces por semana puede ayudar con la flexibilidad psicológica.
Por el contrario, la baja flexibilidad psicológica, o rigidez en el pensamiento y el comportamiento, se asocia con malos hábitos como el consumo de comida rápida y la falta de sueño.
Begdache afirmó que la flexibilidad psicológica permite a la persona «distanciarse» y utilizar los recursos de su cerebro para comprender y procesar mejor sus emociones. Además, se puede lograr mayor flexibilidad si se realizan ciertas mejoras en la dieta y el estilo de vida.
«Cuando estamos bajo estrés, sentimos que nos fusionamos con él. Vivimos el estrés. Pero la flexibilidad psicológica es como dar un paso atrás y pensar: 'Siento esto por aquello. ¿Qué puedo hacer?' Identificar tus emociones a veces te ayuda a encontrar la solución para esas emociones», dijo Begdache.
Las investigaciones previas de Begdache revelaron que las dietas de alta calidad aumentan la resiliencia, mientras que las dietas deficientes la reducen. Este estudio aporta un dato crucial: la flexibilidad psicológica es el mecanismo a través del cual la dieta y el estilo de vida influyen en la resiliencia.