La comida picante no ayuda a adelgazar
El nutricionista Alfonso Carabel desmonta el mito de comer picante para perder peso
Añadir un poco de picante a la comida podría ser una estrategia eficaz para reducir las calorías. Esta fue la principal conclusión de un estudio de la Universidad de Penn State y publicado el pasado mes de mayo en la revista Food Quality and Preference. Los investigadores afirmaban que aumentar la sensación de picor en la boca afecta la cantidad de comida que las personas consumen durante una comida, lo que lleva a comer menos y, por lo tanto, a consumir menos calorías. Sin embargo, esto no significa que el picante ayude a adelgazar.
El jefe de Servicio de Nutrición de Olympia Quirónsalud, Alfonso Carabel, explica los principales mitos que relacionan la comida picante con el aumento de gasto energético.
Para descifrar de dónde viene esta creencia, el especialista en nutrición deportiva explica que el origen está en la capsaicina, que es un alcaloide natural que está presente en algunos chiles. «Este alcaloide provoca un efecto termogénico en el organismo, es decir, aumenta la temperatura corporal. Para que esto ocurra, el cuerpo necesita gastar más energía, lo que implica un mayor consumo de calorías».
Pero ¿basta con añadir un poco de picante a las comidas? «Este sería el mito número dos. No solo con comer un poco de picante vamos a llegar a la cantidad de capsaicina necesaria para generar este efecto termogénico. Por lo tanto, no es suficiente con añadir un poco de picante».
¿Basta con comer picante todos los días para perder peso? Esto vuelve a ser un mito. «El efecto de comer picante todos los días va a generar un efecto termogénico muy pequeño; por lo tanto, simplemente con comer picante a diario no nos va a hacer que gastemos más calorías de lo que comemos habitualmente».
¿El picante es beneficioso para todo el mundo? Este sería el mito número cuatro. «El picante no está aconsejado para el consumo diario de todo el mundo. Hay grupos de población con patologías gástricas, como puede ser gastritis crónica, reflujo o con patologías inflamatorias intestinales, como puede ser la enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa, para los cuales no está recomendado el consumo diario, ya que puede exacerbar toda su sintomatología».
En conclusión, el picante puede tener cierto efecto en el organismo al favorecer un mayor gasto energético gracias a la capsaicina, que estimula la termogénesis. Sin embargo, para que este efecto sea realmente significativo, habría que consumirlo en cantidades muy elevadas, por lo que su impacto real en el metabolismo suele ser bastante pequeño.
En definitiva, afirma Alfonso Carabel, las herramientas más efectivas siguen siendo las de siempre: mantener actividad física para combatir el sedentarismo y llevar una alimentación consciente y adaptada a nuestro estilo de vida actual.