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Un estudio concluye que el extracto de ajo envejecido favorece la comunicación entre el tejido adiposo y el cerebroPixabay

El compuesto del ajo que podría ayudar a proteger los músculos al envejecer

Un compuesto derivado del ajo podría convertirse en un aliado frente al deterioro muscular asociado al envejecimiento. Así lo sugiere una nueva investigación que apunta al potencial antienvejecimiento de la S-1-propenil-L-cisteína (S1PC), una sustancia bioactiva presente en el extracto de ajo envejecido.

El estudio concluye que este compuesto favorece la comunicación entre el tejido adiposo y el cerebro, un mecanismo que acaba mejorando la fuerza muscular y que podría contribuir a reducir la fragilidad en personas mayores.

La investigación ha sido desarrollada por un equipo japonés integrado por el Instituto de Investigación sobre el Envejecimiento Productivo y la compañía farmacéutica Wakunaga Pharmaceutical, especializada en productos derivados del extracto de ajo envejecido, y publicada en la revista científica Cell Metabolism.

El doctor Kiyoshi Yoshioka, uno de los principales autores del trabajo, explica que su interés por este campo nació de su experiencia clínica como fisioterapeuta. «Durante mi experiencia clínica como fisioterapeuta, a menudo me frustraba ver cómo los adultos mayores perdían funcionalidad física y vitalidad simplemente porque no padecían ninguna enfermedad específica que requiriera tratamiento médico. Esta carencia en la atención preventiva ha impulsado mi investigación», señala.

Extracto de ajo envejecido

El investigador añade que «esperamos que nuestros hallazgos ayuden a mejorar la condición física y la fuerza muscular en las personas mayores mediante la simple inclusión de un nutracéutico en su dieta diaria».

El envejecimiento de la población y el aumento de la fragilidad muscular han impulsado la búsqueda de estrategias preventivas frente al deterioro físico asociado a la edad. Frente a tratamientos farmacológicos costosos o dietas sin suficiente evidencia científica, los investigadores decidieron estudiar los compuestos naturales presentes en el extracto de ajo envejecido.

En concreto, analizaron la S1PC y descubrieron que activa la enzima quinasa hepática B1 (LKB1), un regulador esencial del metabolismo celular. Según el estudio, este proceso desencadena la activación de la vía SIRT1 y favorece la secreción de eNAMPT, una enzima relacionada con la síntesis de NAD+, molécula clave en la producción de energía, la reparación del ADN y la protección celular.

Los científicos observaron que la eNAMPT liberada por el tejido adiposo viaja a través de la sangre hasta el hipotálamo, una región cerebral implicada en la regulación de múltiples funciones corporales. Esta interacción estimula el sistema nervioso simpático y contribuye a mejorar la función muscular.

Los hallazgos describen así una nueva vía de comunicación entre tejido adiposo, cerebro y músculo esquelético, lo que abre nuevas perspectivas sobre los mecanismos biológicos implicados en el envejecimiento.

Los efectos funcionales del compuesto también se analizaron en ratones envejecidos. La administración prolongada de S1PC redujo los indicadores de fragilidad, mejoró la fuerza muscular y ayudó a restaurar la temperatura corporal.

Perfil de seguridad favorable

Además, un estudio realizado en humanos mostró que el compuesto incrementaba los niveles circulantes de eNAMPT, especialmente en personas con suficiente tejido adiposo. Los investigadores destacan que este efecto se ha observado tanto en células como en modelos animales y humanos, lo que refuerza su posible aplicación futura como intervención antienvejecimiento.

El presidente del IRPA, Shin-ichiro Imai, asegura que «nuestros hallazgos revelan una función única y hasta ahora desconocida de la S1PC en la activación de la LKB1 y en la promoción de una comunicación interorgánica que atenúa la fragilidad muscular».

El experto considera además que «la S1PC probablemente tenga un efecto antienvejecimiento más amplio que justifica una investigación detallada».

Los autores destacan que el extracto de ajo envejecido forma parte de la medicina tradicional desde hace generaciones y que no se han descrito efectos adversos relevantes, lo que sugiere un perfil de seguridad favorable para este compuesto.

No obstante, los investigadores subrayan que todavía son necesarios más estudios para confirmar sus efectos a largo plazo en humanos y comprender mejor los mecanismos implicados. «Hemos logrado ampliar la comprensión actual de cómo los diferentes órganos coordinan las respuestas durante el envejecimiento. Se necesita más investigación para determinar las mejoras en la función muscular en humanos y para evaluar los efectos a largo plazo de S1PC», concluye Imai.

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