Sal del Himalaya

Sal del HimalayaGetty Images

La sal rosa del Himalaya, a examen: ¿moda saludable o gasto innecesario?

En los últimos años, un producto se ha abierto paso en supermercados y tiendas gourmet gracias a su característico color rosado, su presentación cuidada y su halo exótico: la sal del Himalaya. Su precio, que puede multiplicar por siete el de la sal de mesa convencional, ha contribuido a reforzar la imagen de un alimento exclusivo y más saludable. Sin embargo, sus propiedades nutricionales apenas difieren de las de la sal común.

Según explican los expertos, la sal de mesa contiene aproximadamente un 99 % de cloruro de sodio, mientras que la sal rosa del Himalaya alcanza el 98 %. Es decir, ambas aportan prácticamente la misma cantidad de sodio. La fama de la sal rosada como alternativa más saludable se debe a su contenido en minerales traza, como potasio, magnesio y calcio, presentes en el 2 % restante de su composición.

No obstante, los nutricionistas recuerdan que la cantidad de estos minerales es mínima y que su contribución a las necesidades diarias resulta insignificante en comparación con otros alimentos considerados verdaderas fuentes de estos nutrientes.

El doctor Mariano Napoli Llobera explica: “La sal del Himalaya tiene la misma cantidad de sodio que la sal de mesa común mientras que la cantidad de minerales es muy baja necesitando consumir una cantidad excesiva de sal, algo que no es recomendable debido al alto contenido de sodio» y añade: «A su vez no contiene yodo que ayuda a prevenir el bocio tiroideo». El cardiólogo asegura, en un video en sus redes sociales, que si bien diferentes investigaciones han estudiado la sal de Himalaya y la sal común en pacientes hipertensos, ninguno encontró diferencias en presión arterial o en la concentración de sodio urinario.

Diferencia de precio

La principal diferencia entre ambos productos sigue siendo el precio. Mientras que la sal común ronda los 0,50 euros por kilogramo, la sal del Himalaya puede alcanzar los 8 euros por kilo. Los expertos atribuyen este elevado coste tanto a su origen como a la estrategia de comercialización basada en la exclusividad y la estética del producto.

Pese a su nombre, la sal del Himalaya no procede directamente de la cordillera himalaya. En realidad, se extrae a cientos de kilómetros, en las estribaciones montañosas de Pakistán, concretamente en la mina de sal de Khewra, situada en la región de Punjab.

Esta explotación minera es considerada la única gran fuente mundial de sal rosa y produce más de 350.000 toneladas al año. Las reservas estimadas oscilan entre los 82 y los 600 millones de toneladas. La mina cuenta con diecinueve niveles, once de ellos subterráneos.

En el mercado pueden encontrarse distintas variedades de este producto: sal rosa fina, sal rosa gruesa e incluso bloques de cocina elaborados con sal del Himalaya, utilizados para cocinar o asar a la parrilla.

Cómo saber si la rosa es un fraude

La creciente popularidad de este producto también ha favorecido la aparición de imitaciones. Para identificar si la sal del Himalaya es auténtica, la nutricionista Livia Salustiano Costa recomienda una prueba sencilla: disolver una pequeña cantidad en un vaso de agua y agitar. «Si el líquido se tiñe de tonalidad rosada es porque contiene colorante en su composición y, por lo tanto, es sal falsificada», explica la especialista.

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