Doctora Giulia Enders
Doctora Giulia Enders: «La falta de movimiento debilita el organismo y aumenta el estrés cotidiano»
La investigadora publica Tu cuerpo tiene las respuestas
Tras el éxito internacional de su primer libro, La digestión es la cuestión, la doctora Giulia Enders, investigadora especializada en microbiología, ha vuelto con el libro Tu cuerpo tiene las respuestas (Ed. Planeta) una obra que analiza el papel de los pulmones, el sistema inmunitario, la piel, los músculos y el cerebro para mostrar cómo influyen no solo en la salud física, sino también en nuestra forma de pensar, actuar y relacionarnos con el mundo.
La autora defiende que el cuerpo funciona como un sistema interconectado. Los órganos no actúan de manera aislada, sino que forman una especie de «sinfonía» en la que cada parte contribuye al equilibrio general. Según Enders, «nuestros órganos desempeñan un papel crucial en eso que denominamos 'ser nosotros mismos'». Comprender su funcionamiento permite interpretar mejor nuestras reacciones ante el estrés, el peligro o las relaciones sociales. Escuchar al cuerpo y atender a sus señales, sostiene la autora, puede ayudarnos a tomar decisiones más adecuadas y a vivir de forma más equilibrada.
El libro también relaciona el funcionamiento del organismo con algunos de los retos actuales, como la contaminación, el cambio climático, las nuevas tecnologías o las adicciones. Enders combina investigaciones científicas recientes con ejemplos claros para explicar cómo el cuerpo responde a estas circunstancias y cómo demuestra una gran capacidad de adaptación y resiliencia.
Los pulmones, esenciales para la vida
Uno de los primeros órganos analizados son los pulmones, esenciales para la vida, ya que permiten transformar el aire en un flujo adecuado para el organismo: limpio, húmedo y a temperatura corporal. Además, la respiración tiene un fuerte impacto en el estado físico y emocional. Inspirar profundamente puede activar el cuerpo, mientras que la espiración favorece la relajación. Por eso las técnicas de respiración se utilizan en situaciones tan diversas como misiones policiales o partos.
Enders advierte también de los efectos de la contaminación y del cambio climático sobre la respiración y propone medidas como mejorar la ventilación de los espacios cerrados o utilizar purificadores de aire en personas vulnerables. En este sentido recuerda que «Nuestros pulmones —esos órganos tiernos y sensibles— son tal vez más decisivos para nuestro futuro que muchas otras cosas que se han puesto ruidosamente en el centro de la escena… Respiración tras respiración.»
El sistema inmunitario
Otro protagonista fundamental es el sistema inmunitario, encargado de protegernos frente a agentes dañinos. Lejos de buscar un combate constante contra las amenazas, su principal objetivo es reconocer el organismo al que pertenece. «Aunque durante mucho tiempo la investigación se ha centrado en todo lo relacionado con los ataques… nuestro sistema inmunitario no tiene el más mínimo interés en librar una guerra permanente. Su objetivo primordial es otro: aspira a conocernos lo mejor posible». Las células inmunitarias se producen en la médula ósea y recorren el cuerpo a través de la sangre. Su función consiste en tolerar lo inofensivo, colaborar con lo útil y defendernos de lo perjudicial. Muchas de las respuestas del organismo, como la inflamación o el dolor, actúan como señales de alerta que informan de posibles daños. Según la autora, mantener un sistema inmunitario saludable depende de hábitos relativamente sencillos: dormir bien, moverse con regularidad, mantener una alimentación equilibrada, evitar el exceso de estrés y practicar una higiene adecuada.
El papel de la piel
La piel, por su parte, actúa como frontera entre el cuerpo y el mundo exterior. Este órgano posee una extraordinaria capacidad de autorreparación, capaz de regenerarse mediante costras y cicatrices. Enders resume su importancia afirmando: «Cohesión, protección, unión y sanación: estas son las áreas en las que las generaciones de nuestra piel han desplegado sus genialidades, dando lugar al órgano que media entre nosotros y el mundo».
La piel también refleja el paso del tiempo. La ciencia distingue entre envejecimiento interno, determinado por la genética, y envejecimiento externo, provocado por factores como la radiación solar, la contaminación, el tabaco o el estrés. Además, el tacto cumple un papel fundamental en las relaciones humanas. Como recuerda la autora, «El tacto es la primera sensación que nos enseña que los efectos del mundo exterior calan en lo más hondo de nosotros y que necesitamos a otros seres humanos».
Los músculos
Los músculos representan la fuerza y la capacidad de acción del cuerpo. Sin embargo, Enders subraya que la fuerza no consiste únicamente en levantar grandes pesos, sino en la eficacia con la que cada músculo realiza su función. Algunos destacan por su potencia, como el masetero de la mandíbula; otros por su rapidez, como los músculos oculares; y otros por su resistencia, como el corazón.
El equilibrio entre actividad y descanso resulta esencial: las agujetas indican que el cuerpo está mejorando, pero continuar ejercitándose con dolor puede impedir la recuperación. La falta de movimiento debilita el organismo y aumenta el estrés cotidiano.
Cerebro: el conector del cuerpo
Por último, el cerebro se presenta como el órgano encargado de conectar el cuerpo con el entorno. Su desarrollo se produce a lo largo de toda la vida y organiza funciones básicas, emocionales y cognitivas. Las emociones regulan múltiples procesos corporales, desde la presión arterial hasta la tensión muscular, y coordinan la respuesta del organismo ante cada situación. Las experiencias agradables liberan dopamina, una sustancia asociada a la recompensa. Sin embargo, cuando ciertos estímulos —como las redes sociales o las drogas— generan cantidades excesivas, pueden provocar adicción. Por ello Enders advierte: «Quien aprende a diferenciar las verdaderas recompensas podrá proteger a sus células generadoras de dopamina del peligro de que alguien abuse de ellas».
La obra concluye recordando la importancia de no separar nuestras decisiones de la realidad corporal. «Jamás la respuesta del cuerpo debe ser la única. Pero jamás debemos olvidar del todo lo corporal en nuestras respuestas». Para Enders, comprender el cuerpo significa comprender también nuestra propia existencia como seres vivos que respiran, sienten, se relacionan y se adaptan continuamente al mundo que los rodea.