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Crean una insulina a base de plantas que se puede comer

El medicamento regula los niveles de azúcar en la sangre de manera similar a la insulina natural

Son muchos los estudios que tratan de explicar y dar solución a la diabetes, una enfermedad en aumento y una de las principales preocupaciones de los profesionales sanitarios. Según el estudio di@bet.es, el 13,8% de la población –alrededor de 4,5 millones de personas– tiene diabetes tipo 2, lo que hace necesaria una mejor prevención, diagnóstico y manejo de la enfermedad.

Los expertos consideran que los pacientes deben ser conscientes de los beneficios de adoptar hábitos más saludables. «Tener buenos hábitos de vida conduce a un mejor estado de salud y una mayor calidad de vida», expone el Dr. Fernando González-Peralta, jefe de la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital General de Segovia. De la misma forma, destaca que, por ejemplo, «practicar actividad física impacta en el estado anímico y emocional de forma inmediata; y encontrarse con un mejor peso corporal hace que mejoren desde las digestiones hasta el sueño».

En aquellas personas que con diabetes tipo 1, o tipo 2 que no pueden controlar el azúcar en sangre, deben recurrir a inyectarse insulina porque su páncreas no la produce. La medicación es una parte fundamental para mantener la glucosa en la sangre en un nivel saludable pero no está exenta de riesgos como hipoglucemias o aumento de peso.

Estudios clínicos recientes muestran que la inyección a través de plumas de insulina puede hacer que la insulina llegue al torrente sanguíneo tan rápido que puede provocar hipoglucemia o niveles de azúcar en la sangre que caen por debajo del rango saludable. Una alternativa segura son las bombas de insulina automatizadas que logran administrar la medicación de forma precisa pero su alto coste hace que no estén al alcance de parte de la población.

Para solucionar este problema, investigadores de la Universidad de Pensilvania, dirigido por Henry Daniell de la Escuela de Medicina Dental de Penn, han estudiado una alternativa que podría ser la solución: una administración oral de proinsulina a base de plantas.

Los péptidos de la insulina

Aunque la insulina clínica ha estado en uso durante varias décadas, le falta uno de los tres péptidos que se encuentran en la insulina natural. El laboratorio de Daniell creó una insulina a base de plantas que contiene los tres péptidos y se puede ingerir por vía oral. La fuerza de las paredes de las células vegetales protege a la insulina de los ácidos y las enzimas en el estómago del paciente antes de que los microbios intestinales descompongan el material. Luego, la insulina liberada se envía al hígado a través del eje intestino-hígado.

En el estudio, publicado en la revista Biomaterials, los científicos utilizaron ratones diabéticos y descubrieron que su insulina de origen vegetal regulaba el azúcar en la sangre dentro de los 15 minutos posteriores a la ingestión de manera muy similar a la insulina secretada naturalmente. En comparación, los ratones tratados con inyecciones de insulina tradicionales experimentaron una rápida disminución de los niveles de glucosa en sangre, lo que provocó una hipoglucemia transitoria.

«El riesgo de hipoglucemia es una de las mayores desventajas del sistema de administración actual y puede incluso provocar un coma. Nuestra insulina, administrada por vía oral, tiene las tres proteínas y se administra directamente al hígado. Funciona igual que la insulina natural, lo que minimiza el riesgo de hipoglucemia», dice Daniell en un comunicado difundido por la Universidad.

«Pistola de genes»

Para producir insulina a base de plantas, los científicos identificaron genes de insulina humana y luego usaron lo que Daniell llama una «pistola de genes» para hacer estallar los genes a través de las resistentes paredes celulares de las plantas. Luego, los genes de la insulina se integran en el genoma de la planta, en este caso, el genoma de la lechuga. Las semillas resultantes retuvieron de forma permanente los genes de la insulina y, posteriormente, la lechuga cultivada se liofilizó, se molió y se preparó para la administración oral siguiendo las pautas reglamentarias de la FDA.

Este método de equipos de laboratorio costosos y complejos da como resultado un producto estable en almacenamiento

Este proceso es muy diferente a la producción de insulina de la manera tradicional, que implica cultivar la hormona en bacterias o células de levadura, un proceso costoso que requiere purificación y una temperatura baja para el transporte y el almacenamiento. El método de producción de Daniell elimina la necesidad de equipos de laboratorio costosos y complejos y da como resultado un producto estable en almacenamiento a temperatura ambiente.

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