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Una sencilla prueba de aliento podría transformar el proceso diagnósticoGetty Images

¿Infección bacteriana o vírica? Una prueba de aliento revoluciona el diagnóstico

Este avance podría contribuir a reducir el uso innecesario de antibióticos

Diferenciar entre una infección bacteriana, una de origen vírico o incluso un proceso inflamatorio sin causa infecciosa continúa siendo uno de los principales retos en la práctica clínica. Una sencilla prueba de aliento podría transformar este proceso diagnóstico. Un estudio encabezado por el St. Jude Children's Research Hospital y la Universidad de California en San Francisco propone un método basado en moléculas que únicamente son degradadas por bacterias patógenas, pero no por las que forman parte habitual de la flora intestinal.

El trabajo, publicado en la revista científica ACS Central Science, abre la puerta a una herramienta diagnóstica rápida y accesible que permitiría confirmar o descartar infecciones bacterianas con mayor agilidad. Este avance podría contribuir, además, a reducir el uso innecesario de antibióticos, una de las principales preocupaciones en salud pública.

Hasta ahora, el diagnóstico de este tipo de infecciones se ha basado fundamentalmente en la obtención de muestras que posteriormente deben cultivarse en laboratorio, un procedimiento que puede prolongarse durante varios días. Frente a ello, la prueba de aliento plantea una alternativa mucho más inmediata y sencilla, lo que facilitaría la toma de decisiones clínicas en tiempo real.

Kiel Neumann, doctor en filosofía y coautor del estudio en el Departamento de Radiología de St. Jude, explica en un comunicado que «cuando un paciente presenta ciertos síntomas, los médicos ya tienen una idea de los posibles patógenos». En este sentido, añade: «Esperamos que esta prueba pueda ser una herramienta de detección rápida para saber si se trata de una infección bacteriana o no».

El desarrollo de esta técnica parte de investigaciones previas en las que se utilizaba tomografía por emisión de positrones para identificar infecciones bacterianas. En ese contexto, Neumann observó que una versión radiomarcada del manitol, una molécula que solo metabolizan las bacterias, no era absorbida por la microbiota intestinal. A partir de este hallazgo, el equipo diseñó una variante enriquecida con carbono-13, un isótopo natural, en sustitución del carbono-12.

Una vez administrada por vía intravenosa, esta molécula es procesada exclusivamente por las bacterias infecciosas presentes en el organismo. Como resultado de este metabolismo, se genera dióxido de carbono marcado que el paciente expulsa al respirar. Este gas puede ser detectado mediante espectrómetros infrarrojos no dispersivos, dispositivos de sobremesa de bajo coste, lo que refuerza el potencial de la técnica para su uso generalizado.

Indicios de diversas patologías

Los investigadores comprobaron que este sistema podría identificar indicios de diversas patologías, entre ellas miositis, bacteriemia, neumonía u osteomielitis. Para ello, centraron su análisis en microorganismos frecuentes en el ámbito clínico, como Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae y Escherichia coli, además de incluir Salmonella enterica, especialmente relevante en pacientes con sistemas inmunitarios comprometidos.

Este último caso resulta particularmente significativo, ya que en determinados perfiles de pacientes, como aquellos con anemia falciforme, los síntomas de infección pueden confundirse con procesos inflamatorios propios de su enfermedad. Tal como explica Neumann, «Un paciente puede quejarse de síntomas inespecíficos, como dolor e hinchazón, pero probablemente se trate de una crisis vasooclusiva, puramente inflamatoria». No obstante, advierte: «Sin embargo, podría ser una infección, y dado que el riesgo de no detectarla es alto, se les administran antibióticos de todos modos, incluso si no son necesarios».

Primer paso

El estudio representa, por tanto, un primer paso hacia el desarrollo de una prueba diagnóstica segura, sencilla y fácilmente accesible para detectar infecciones bacterianas. Aunque todavía se requieren ensayos clínicos en humanos para validar su eficacia a gran escala y establecer protocolos fiables, los investigadores se muestran optimistas respecto a sus aplicaciones futuras.

«Queremos explorar cómo podemos utilizar esta tecnología para tener un impacto real en la práctica, por ejemplo, en pacientes que acuden a urgencias», señala Neumann. Y concluye: «Aún queda mucho trabajo por hacer en humanos para establecer un protocolo fiable, pero estamos muy entusiasmados con su potencial».

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