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Día Mundial de la Salud Bucodental Mitos sobre la salud bucodental que pueden poner en riesgo tus dientes
El cuidado de la salud bucodental no solo depende de la constancia en los hábitos diarios, sino también del conocimiento adecuado sobre cómo mantener en buen estado dientes y encías. En este sentido, persisten numerosas creencias erróneas que llevan a muchas personas a considerar normales ciertos signos de alerta o a sustituir prácticas eficaces por otras menos recomendables. Esta falta de información puede favorecer problemas como la acumulación de placa bacteriana, un elemento clave en la aparición de caries y patologías periodontales.
Con motivo del Día Mundial de la Salud Bucodental, los especialistas ponen el foco en algunos de los mitos más extendidos entre los pacientes, que influyen de forma directa en la prevención y el tratamiento precoz de estas afecciones. Antonio Longo, odontólogo del equipo de Innovación y Calidad Clínica de Sanitas Dental, advierte de una situación frecuente en consulta: «Uno de los principales problemas que tenemos en consulta es que muchos pacientes llegan cuando la enfermedad ya está avanzada. Procesos que son reversibles en fases iniciales, pero si no se identifican a tiempo, pueden evolucionar hacia pérdida de soporte del diente o lesiones más profundas, como es, por ejemplo, en el caso de caries incipientes que no se detecten y traten a tiempo. Uno de los ejemplos más comunes son las caries interdentales que, si no acudimos a revisiones, no se pueden ver a simple vista y alcanzan el nervio, requiriendo tratamientos más complejos como una endodoncia o incluso la colocación de una corona».
Este retraso en la detección no se explica únicamente por una higiene deficiente, sino también por la persistencia de ideas equivocadas que llevan a restar importancia a determinados síntomas o a posponer la visita al especialista. Así, la forma en la que se interpreta lo que ocurre en la boca resulta determinante a la hora de actuar a tiempo.
El sangrado no es normal
Entre las creencias más habituales, los expertos destacan la idea de que el sangrado de encías durante el cepillado es normal. Sin embargo, este signo suele indicar inflamación gingival. La acumulación de placa en el borde de la encía facilita la proliferación de bacterias y puede derivar en gingivitis. Si no se trata, esta inflamación puede progresar y afectar a los tejidos de soporte del diente, dando lugar a periodontitis graves e incluso a la pérdida dentaria.
El cepillado intenso no es mejor
Otro error frecuente es pensar que un cepillado más intenso garantiza una mejor limpieza. En realidad, la eliminación de la placa depende de la técnica, no de la fuerza aplicada. Un cepillado agresivo puede dañar el esmalte, especialmente si no se utilizan productos adecuados, y provocar retracción de las encías, exponiendo zonas más sensibles a la caries radicular.
Un cepillado agresivo puede dañar el esmalte, especialmente si no se utilizan productos adecuados
También está muy extendida la creencia de que la ausencia de dolor equivale a una boca sana. No obstante, tanto las caries como las enfermedades periodontales pueden desarrollarse en sus fases iniciales sin causar molestias, lo que permite que el daño avance de forma silenciosa.
En paralelo, muchos asocian unos dientes blancos con una buena salud bucodental, cuando en realidad el color depende de factores como el grosor del esmalte o la dentina subyacente, y no guarda una relación directa con la presencia de enfermedad.
El mal aliento
En cuanto al mal aliento, aunque ciertos alimentos o condiciones sistémicas pueden influir, en la mayoría de los casos su origen se encuentra en la actividad bacteriana en la cavidad oral. La acumulación de placa en dientes, encías o lengua genera compuestos que provocan halitosis persistente.
Por último, algunos pacientes consideran que el uso de enjuagues bucales es suficiente para mantener la boca limpia. Sin embargo, estos productos no eliminan mecánicamente la placa adherida a los dientes. Sin un cepillado adecuado y una correcta limpieza interdental, la biopelícula bacteriana permanece y continúa afectando a los tejidos.
En este contexto, Longo subraya la importancia de interpretar correctamente las señales del organismo: «La salud bucodental no depende solo de la frecuencia del cepillado, sino de cómo se interpreta lo que ocurre en la boca. Normalizar ciertos signos o confiar en soluciones parciales puede generar una falsa sensación de control. Comprender qué es esperable y qué no permite tomar decisiones más adecuadas y mantener los tejidos orales en condiciones estables a lo largo del tiempo. En este sentido, la revisión periódica, ya sea de manera presencial o a través de videoconsulta, sigue siendo una herramienta clave para prevenir complicaciones».